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Hace unas semanas vi un documental en La 2 sobre Jamaica(*). En el reportaje salía un hombre que dijo una frase que me “encendió la bombilla”, y que viene de perlas para ilustrar este artículo:

observacion directa

Hoy os hablo de cómo poner en práctica la observación directa, uno de los pilares del método científico. Pero, ¿por qué es tan importante practicarla, y no solo entenderla? Y lo más importante… ¿Qué tiene que ver ese rastafari con ella?

Lo primero de todo, repasemos las fases o etapas del método científico propuesto por Francis Bacon:

  1. Observación.
  2. Inducción.
  3. Hipótesis.
  4. Experimentación.
  5. Antítesis (si se da el caso).
  6. Tesis (o teoría científica).

La observación es, por lo tanto, la primera fase del método científico, pero veamos los dos tipos de observación que se pueden utilizar, aplicadas a la Criminología:

La ‘observación directa’ es una de las vías para estudiar el fenómeno criminal -todas sus formas y consecuencias-, porque permite verificar algo con nuestros propios ojos; así se pueden observar comportamientos, actitudes, disposiciones, o hechos relacionados con los objetos de estudio de la Criminología.

Por otro lado tenemos la ‘observación indirecta’, que también permite observar estos fenómenos pero no ‘en vivo y en directo’, sino a través de métodos indirectos, como pueden ser fotografías, audiovisuales, o registros escritos como libros, papers, estudios científicos, informes, etc…

En este artículo me quiero centrar en la observación directa, porque es quizá la que menos nos enseñan a utilizar en la carrera, y que muchas veces implica realizar un trabajo de campo, lo cual la hace más compleja de llevar a cabo que la indirecta (siempre y cuando encontremos fuentes, que no siempre es fácil).

Ahora bien, para hacer el artículo más ameno y práctico, quiero tratar el tema de la observación directa aplicada a la CPTED (Prevención Criminal Mediante el Diseño Ambiental). Ya hablé de los principios de la CPTED en un artículo anterior, así que recomiendo su lectura para refrescar conceptos que voy a utilizar en esta entrada.

¿Porqué es importante usar la observación directa en CPTED?

A la hora de llevar a cabo un análisis de los cuatro pilares de la CPTED de una zona concreta de la ciudad, es indispensable visitarla. La periodicidad con que ésto se haga, o el tiempo que se dedique a las visitas, dependerá enteramente del alcance y objetivos del proyecto, pero por lo pronto, recordemos que Quetelet llamó la atención acerca de cómo puede variar la actividad criminal a lo largo de las estaciones, con la formulación de sus Leyes Térmicas.

Esta teoría no solo es aplicable a la actividad criminal, sino que se puede observar también en la actividad normal que se desarrolla en un barrio o zona de la ciudad (fiestas populares, festivales y conciertos de verano, mercadillos, eventos culturales, etc.) Este último punto es muy importante en CPTED, porque no necesariamente tenemos que enfocar nuestro análisis sobre el fenómeno criminal para prevenirlo (no de forma exclusiva); a veces son los hábitos de las personas que viven en ese barrio, la actividad de sus comercios y negocios, o el tipo de población que reside allí, lo que nos puede dar las claves para anticiparnos a los riesgos y minimizar sus posibles efectos.

Aquí es donde entra en acción la observación directa, porque tan importante es observar conductas disruptivas e identificar problemas de seguridad, como observar la vida cotidiana. El tránsito de personas, el flujo del tráfico, la iluminación… Hay mucha información relevante para un análisis de CPTED en todo ello, pero para conocerlo no bastan las estadísticas y los libros, porque es algo que no nos pueden contar. Si no se observa de manera directa y en la actualidad, podemos imaginarnos las cosas como no son, trabajar con información desfasada, o caer en otro tipo de errores que se solventan muy fácilmente yendo a la zona en cuestión a observarla con nuestros propios ojos.

¿Cómo se usa la observación directa en CPTED?

¡Saliendo a la calle! Hacer un análisis de CPTED es una excelente forma de practicar el trabajo de campo, y con esto me refiero a las investigaciones sobre el terreno, que son fundamentales en cualquier Ciencia Social, aunque también se usan en Ciencias Naturales. Una de las bases para poder emplear correctamente la observación directa, es no intervenir, o hacerlo lo mínimo posible.

A la hora de analizar cualquiera de los pilares de la CPTED (o todos) en una zona de la ciudad, lo mejor es ir equipado con calzado cómodo, material discreto (yo suelo llevar una Canon IXUS de color marrón que es bastante adecuada para ‘zonas chungas’), y un poco de paciencia. Como he comentado antes, el tiempo de observación lo determina el objetivo general y/o los objetivos específicos del estudio, y el alcance que queremos que tenga. Si tenemos poco tiempo, o la zona nos pilla lejos de casa, lo mejor es establecer un tiempo mínimo continuo de observación, es decir, ¿cuánto tiempo seguido vamos a estar allí? Yo suelo hacer tandas de observación directa de un mínimo de una hora si no necesito hacerlo a menudo (por ejemplo, una vez al mes o cada varios meses), y de quince minutos a media hora si necesito hacerlo varias veces al mes.

Volviendo al tema de las Leyes Térmicas de Quetelet, es recomendable observar una zona durante las cuatro estaciones (bueno, en España tenemos cuatro mas o menos bien diferenciadas, pero en otras partes del mundo no es así).

Personalmente recomiendo usar un cuaderno que nos sirva de registro y diario: en la sección del registro se anotan las sesiones de observación directa (fecha, hora de inicio y fin, tiempo meteorológico, etc.); en la sección del diario se apunta lo observado que resulta más significativo para los objetivos del análisis. Además de esto, yo suelo usar una columna por cada pilar de la CPTED, y así tengo una tabla con los datos ya clasificados en función del principio al que considero que pertenecen (aunque pueden ser mixtos). En el informe final esto puede cambiarse, pero se hace a modo de guión, porque es muy complicado acordarse de las sesiones de observación con el paso de los meses (¡o los años!).

Ahora bien, estamos hablando de desplazarnos in situ al lugar que queremos analizar para poner en práctica la observación directa, pero no despreciéis las bondades de unos buenos prismáticos y el ‘asomarse a la ventana’ de toda la vida. Sé que suena a coña, pero la “técnica de la Vieja’l visillo” es control social informal como la copa de un pino (echadle un ojo al meme de este artículo si no os lo creéis), y también puede emplearse para la observación directa. Así lo hice yo, usando la terraza de unos familiares para complementar el trabajo de campo en el Proyecto Piracantas.

Bromas aparte (aunque lo peor es que lo digo en serio: más vale mirar por la ventana para practicar la observación directa, que no hacer nada), en el caso de la CPTED, y dado que la localización geográfica de algunos puntos nos puede ayudar a realizar un análisis, conviene utilizar también la observación indirecta, ya que no solo podemos desplazarnos a la zona, sino también conocerla a través de un mapa (Google Maps ayuda mucho en el caso de necesitar tomas aéreas). Usar un mapa puede ayudarnos a trazar un recorrido en el caso de que necesitemos movernos por la zona y no quedarnos quietos en un único punto. Así, se puede deducir que la observación directa puede ser estática, móvil, o mixta (una mezcla de las dos primeras).

Esto último es una clasificación propuesta por mí, ojo, pero creo que viene bien para planificar mejor las sesiones, porque imaginad que queréis observar un recorrido entre dos puntos geográficos para analizar la legibilidad de la zona, o averiguar si existen recorridos alternativos y compararlos entre sí. En ese caso vais a tener que moveros mientras practicáis la observación directa.

Si salimos a la calle a practicar la observación directa aplicada a la CPTED, es muy interesante buscar ejemplos de lo que se denomina el enfoque de las tres D (“Three-D approach”. Crowe, 2000):

  1. Todo espacio humano se ha diseñado para un propósito.
  2. Todo espacio humano está definido por características sociales, legales, culturales, o físicas, que prescriben los comportamientos aceptados y deseados.
  3. Todo espacio humano está diseñado para apoyar y controlar los comportamientos deseados.

Aquí una propuesta de ejercicio práctico: Responder a las siguientes preguntas haciendo uso de la observación directa en una zona de la ciudad que elijamos:

  • ¿Para qué se ha diseñado este espacio?
  • ¿Qué comportamientos están prescribiendo las características sociales/culturales/normativas/físicas de este espacio?
  •  ¿Cómo apoya y controla el diseño de este espacio los comportamientos deseados?

Un apunte acerca de la segunda pregunta propuesta: hay que analizarla para todas y cada una de las características, porque por ejemplo, el ‘mensaje’ que un cartel (característica normativa) envía a los transeúntes, puede ser contradictorio con el de la iluminación (característica física). Además, hay que tratar de ser objetivo y prestar atención, ya que también nos podemos encontrar con que los comportamientos son indeseados o disruptivos porque estamos ante un caso de ‘ventanas rotas‘. Yo suelo buscar tanto los comportamientos deseados como los no deseados, porque tristemente, casi siempre se encuentran ejemplos de los últimos.

Para terminar, desvelo el misterio del rastafari y añado una pequeña conclusión: como dice el amigo jamaicano, eres “libre para ir a donde quieras”… y es que para practicar la observación directa hay que moverse allí ‘donde está la acción’.

Si bien a los criminólogos aún no se nos tiene en cuenta a la hora de llevar a cabo proyectos de planificación y renovación urbanística, y el uso de la Criminología Ambiental sigue siendo una asignatura pendiente para muchas administraciones y ayuntamientos, cualquiera que pueda ir a donde quiere puede ponerla en práctica, ganar experiencia, y aprender a aplicar sus conocimientos teóricos.

Este artículo es una forma más de animar a los criminólogos a poner en práctica los conocimientos, porque con un breve trabajo de campo se puede aprender mucho más que simplemente leyendo, y al mismo tiempo se puede comprobar que a veces, lo único que se necesita para ‘hacer Criminología’, es poder ir donde uno quiere.

Nos vemos en una próxima entrada 🙂

 

(*) “Lugares extraordinarios del mundo: Jamaica”.

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