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AVISO: Este post es larguísimo, pero tiene un ‘premio’ si llegas hasta al final (o si haces scroll… eso también vale, pero te pierdes todo lo bueno).

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El término ‘balance general’ o ‘balance de situación’, suele utilizarse en el mundo financiero para referirse a aquellos informes -normalmente contables- que reflejan la situación económica de una empresa en un momento determinado. Aunque en esta ocasión no vengo a hablar de dinero, sí que me gustaría hablar del estado de mi situación actual en cuanto a evolución profesional en Criminología se refiere. Espero que los amigos economistas me permitan referirme a este ‘repaso’ de los últimos cuatro años como ‘Balance general en Criminología’.

He repasado mi blog, algunas notas personales, y la experiencia acumulada en el Despacho de Criminología DACRIM, además de otros trabajos y proyectos personales criminológicos, para poder hacer un repaso de todo aquello que he ido ‘ganando’ desde que decidí emprender en Criminología allá por febrero de 2014.

También cabe mencionar que algunas habilidades que aparentemente, no tienen nada que ver con Criminología, me han resultado tremendamente útiles a la hora de enfrentarme a casos y/o proyectos. ¡Vamos allá!

  • Aprender a redactar: Esto lo sigo mejorando, y veo una buena evolución desde que comencé a escribir este blog. Si no se escribe a menudo -aunque no se publique-, es difícil mejorar en esto. Aunque este blog tiene ya cuatro años y pico, ha pasado por diferentes etapas: de publicar muy a menudo, de publicar para otras revistas o publicaciones externas (Criminología y Justicia, Sport Seguridad A.C., Criminología y Criminalística, Revista Ciencias Forenses (de la A.P.E.C.F.), Criminología y Justicia Refurbished…), y de publicar cada varios meses. Desde hace aproximadamente un año y medio, escribo más cosas a modo de apuntes personales, que no publico (con la finalidad de no perder nivel y como herramienta para el estudio autodidacta).
  • Seguir estudiando: Echando la vista atrás, ha sido raro el mes que no he estado estudiando una cosa u otra; normalmente lo hago de manera autodidacta, pero ocasionalmente hago cursos online (caso de Python hace exactamente un año, y ahora ando enfrascada con C, física, y matemáticas). A lo que más horas le he echado con mucha diferencia ha sido a la CPTED. Normalmente me pongo ‘prácticas’ o ejercicios de todo lo que estudio para ver si realmente puede aplicarse, y entonces lo incorporo a alguno de los proyectos que traslado al Departamento del que soy responsable en DACRIM (Criminología Ambiental).
  • Adquirir conocimientos básicos en Informática y Telecomunicaciones: esto me ha ayudado a hacer páginas web (la personal, la del Despacho DACRIM, la primera versión de la del Colegio de Criminólogos de Madrid, etc.), y a hacer reconstrucciones de telecomunicaciones para casos, de las que se han obtenido datos e información muy relevante, que en algunas ocasiones ha pasado desapercibida para otros investigadores participantes. Cada vez dedico más tiempo a profundizar en estas materias (ahora mismo a través de investigación para el desarrollo de contenidos didácticos para un Máster de Ciberseguridad, y a título personal aprendiendo las bases de algunos lenguajes de programación y diversas técnicas de hacking -ético, se entiende-).
  • Publicar un libro: Esto lo hice en 2015, pero es muy relevante para mi porque la experiencia ha sido muy enriquecedora. Como algunos sabéis, tengo un libro publicado llamado ‘Luces y sombras en Criminología: un libro sobre iluminación y criminalidad’. Es un tema que me sigue interesando mucho, y del que he seguido recopilando información a título personal, desde ese año. Actualmente el libro se me queda ‘corto’ por todas las cosas nuevas que he aprendido, pero me contento con saber que seguramente en otra etapa futura de mi vida pueda escribir algo mucho más completo. La experiencia se la recomiendo a todo el mundo, especialmente si quieren escribir sobre un tema poco conocido, porque eso te da la oportunidad de investigar y el proceso se hace muy interesante.
  • Aprender a hacer análisis de criminodinamia: Esta experiencia se la debo a la andadura en DACRIM. Con los años, este tipo de análisis se han refinado bastante, y considero que actualmente es una de las herramientas más útiles que puede manejar un criminólogo. Para poder usarla es necesario aprender antes perfilación criminológica (que no psicológica, ojo), lo cual incluye aprender a confeccionar un perfil criminal y otro victimológico. Nada que ver con el famoso profiling, por si os lo estáis preguntando. Es muy necesario usar otra herramienta propia del criminólogo, conocida como entrevista criminológica, para obtener algunos de los datos. En mi caso, toda esta experiencia se obtiene a través de casos reales de diferentes ámbitos.
  • Aprender a hacer reconstrucciones: Otra experiencia obtenida año tras año en DACRIM. Ahora sé hacerlas de diferentes tipos (no solo la más conocida, que es la de hechos), y me gusta especialmente la de telecomunicaciones. Por poner un ejemplo, gracias a este tipo de reconstrucciones se han conseguido cosas como desmontar un supuesto caso de acoso del que una mujer acusaba a una ex-pareja, averiguar que un teléfono móvil fue manipulado para eliminar información, o encontrar un patrón de repetición a ciertas horas-minutos-segundos, que demostraba que una persona programó llamadas desde su teléfono al de la víctima (así se puede proponer una hipótesis que contempla cierto nivel de conciencia forense por parte del pregunto agresor, y una planificación de los hechos).
  • El Criminólogo es necesario en el mundo de los seguros: Gracias a un caso del ámbito de Derecho Civil de DACRIM, aprendí lo relevante que sería para las compañías aseguradoras, contar con criminólogos en su plantilla (o colaborar con ellos). Aunque esto se podría utilizar sobretodo para evitar el fraude a los seguros, el caso a través del cual tuve contacto por primera vez con este sector, fue muy diferente: mediante un informe criminológico se consiguió que una importante aseguradora indemnizara a un cliente que había sufrido una lesión muy grave en unas circunstancias complejas. Mediante la Criminología se demostró que tales lesiones eran fruto de una agresión ilegítima, y que por lo tanto, la clausula que esgrimía el Departamento Jurídico de la aseguradora para no cubrir los daños del cliente, no era válida en ese caso.
  • Bendita paciencia: Hace unos años nunca me habría definido como una persona paciente, pero eso ha cambiado bastante a raíz de realizar trabajos que requieren mucha burocracia, y sobretodo, de lidiar con el sistema de Justicia. Cuando entregas un informe y tienes que esperar meses la respuesta (no ya que se realice lo que has pedido, que lleva más tiempo aún), o realizas un proyecto que conlleva una observación y seguimiento de un año… aprendes que los buenos resultados se obtienen perseverando y no esperando ver qué sucede de aquí a una semana vista. A modo de ejemplo puedo citar el ‘Proyecto Piracantas‘, un proyecto de CPTED que realicé a título personal (para ganar experiencia y poner a prueba algunas de las hipótesis y metodologías de las que hablo en mi libro), y que me llevó un año porque requería observar una determinada zona y su evolución con el paso de las cuatro estaciones.
  • Se puede prevenir un crimen: DACRIM intervino durante unos meses, en un caso de la captación de una menor por parte de un individuo a través de Internet. Este se hacía pasar por miembro de una organización X, que usaba a modo de ‘pantalla’ para encubrir actividades personales ilícitas de tipo sexual. A raíz del estudio del caso, y usando técnicas de perfilación criminal, se determinó el tipo de víctimas a las que rondaba este sujeto (victimario), y, aunque sabíamos que estaría actuando en paralelo con muchas de ellas, no teníamos manera de saber cuál sería ‘la siguiente’. Gracias al seguimiento de la víctima del caso que teníamos entre manos, surgió información relevante acerca de otra menor conocida que mantenía contacto con el captador; esto hizo saltar las alarmas, así que elaboramos un pequeño informe, fuimos a denunciar los hechos a comisaría, y así se evitó que otra menor fuese captada para que abandonase España y se marchase con el presunto depredador sexual a Perú. Recientemente este sujeto ha sido detenido por las autoridades de dicho país.
  • Persevera si crees en tu hipótesis: A través de DACRIM hemos puesto la Criminología al servicio de la sociedad, y atendido a personas y familias muy dispares. Si hay que algo hacemos cada vez más, es perseverar mes a mes, utilizando todos los recursos a nuestro alcance -lo cual incluye colaborar con otros profesionales-, para llegar hasta el final de las hipótesis que planteamos en nuestros informes criminológicos. Si uno “cree” en lo que hace, porque lo ha fundamentado de manera científica, y ya tiene una cierta experiencia, no hay que echarse atrás por tener a todo el mundo en contra. No importa que ni el fiscal, ni el juez, ni el abogado, ni algunos miembros de las FFCCSE, crean que tu hipótesis no va a ninguna parte, porque a lo largo de los años he visto en diversas ocasiones como es necesario agotar todas las posibilidades. Además de asegurarnos de qué líneas se pueden seguir y cuáles no, estamos dando a la familia y / o cliente, la garantía de que no nos rendimos hasta confirmar algo al 100% (o al 99,9%, tampoco nos vamos a poner tiquismiquis…). A modo de ejemplo, en cierta ocasión abogado y procurador nos ‘abandonaron’ en plena lucha por conseguir que se aprobase la práctica de unas diligencias porque creían que ‘no había nada que hacer’. Tras emitir una contra pericial en respuesta a la Guardia Civil y emitir un escrito al juzgado, no solo las diligencias se aceptaron, sino que se llevaron a cabo (aunque no como especificamos, todo sea dicho…), y actualmente hemos conseguido la participación de otros expertos civiles que nos apoyan con su tiempo y trabajo para que llevemos a cabo nuestra hipótesis hasta el final.
  • Aprender a redactar y maquetar informes: El contenido de un informe es la parte más importante, pero no lo es todo. Tras haber emitido numerosos y variopintos informes criminológicos a través de las actividades de DACRIM, uno aprende que la manera en que dice las cosas, y la manera en que las presenta, es muy importante para que todo el contenido sea leído, tenido en cuenta, y sobretodo, comprendido. Nuestros juzgados no está en absoluto acostumbrados a recibir informes criminológicos ni a lidiar con terminología propia de nuestra ciencia, y eso se nota en el momento en que empiezas a ‘ajustar’ el lenguaje y a dejar los tecnicismos para las secciones más específicas.
  • Las encuestas de victimación y autodenuncia importan: El año pasado tuve la magnífica oportunidad de trabajar junto al criminólogo Javier Raluy (Sport Seguridad A.C.), en un pionero proyecto de prevención de la violencia en el ámbito deportivo llevado a cabo en Canarias. La experiencia no pudo ser más enriquecedora, porque pude diseñar encuestas de victimación y de autodenuncia anónimas para medir el impacto de este fenómeno. Diseñar el modelo de encuesta y la tabla de recogida de datos, fue de por sí toda una experiencia, pero creo que lo más enriquecedor fue hacer que esos modelos fuesen prácticos y fáciles de usar en la vida real, es decir, ajustarlas para las personas que las iban a utilizar.
  • Saber distinguir las buenas de las malas prácticas (y decirlo): No son pocas las veces que uno encuentra que un cliente al que atiende como criminólogo, viene de haber sido literalmente estafado por otro profesional. El motivo suele ser una mala praxis, porque no se atiende a la ética profesional y porque se aprovecha el desconocimiento que el cliente tiene de ciertas profesiones para ‘sacarle los cuartos’. En muchas ocasiones, el propio cliente no es consciente de esta situación. Los casos más habituales que he identificado, provienen de peritos privados (psicólogos, supuestos expertos en Ciencias Forenses, y médicos forenses), de abogados, y de detectives privados. En todas las profesiones hay gente con pocos escrúpulos, por lo que no afirmo que las citadas sean en absoluto representativas de la mala praxis, pero en cualquier caso, se debe informar de esto al cliente cuanto antes, para que pueda tomar medidas (si quiere).
  • Defender la profesión: Algunas personas -quiero creer que por ignorancia- creen que ser Criminólogo y ejercer como tal, implica necesariamente algún tipo de intrusismo profesional. Normalmente esas personas desconocen lo que hacemos y cómo lo hacemos, y no entienden que la Criminología es una ciencia independiente con sus propias herramientas. Ser una ciencia multidisciplinar no quiere decir que se necesite ‘pisar’ terreno ajeno para adueñarse de metodologías prácticas, y por ende, acabar haciendo lo mismo que un psicólogo, un abogado, un detective privado, o investigadores pertenecientes a las FFCCSE. Este desconocimiento de nuestra profesión ha hecho que a través del Despacho DACRIM, hayamos tenido que enfrentarnos a situaciones límite con otros profesionales que no entienden lo que hacemos, ni les interesa saberlo… Por suerte algunos lo empiezan a comprender; lo malo es que algunos de los pocos que llegan a eso, empiezan a ver que lo que aportamos a ciertos casos (sobretodo de desaparecidos), es más práctico que lo que hacen ellos, y esto ha puesto en peligro algunos de los trabajos llevados a cabo en los últimos años. A modo de ejemplo puedo citar a abogados que han usado nuestros informes sin permiso expreso para que el juzgado admita alguna de las diligencias propuestas, y así llevarse ‘el mérito’ de conseguir algo que él no ha propuesto (y que incluso ha llegado a criticar en un primer momento). Esto dificulta enormemente nuestro trabajo, y perjudica seriamente los intereses del cliente o familia a la que atendemos.
  • Hablar en público: Siempre me he sentido mucho más cómoda escribiendo que hablando, pero poco a poco voy saliendo de esa ‘zona de seguridad’. Gracias a la impartición de cursos, a alguna clase magistral que he podido impartir online (como una para UNIR, sobre el Informe Criminológico), y a algunos proyectos futuros que van en esa línea, estoy aprendiendo a controlar los nervios al hablar en público y a no decir tantas tonterías como resultado de los mismos (por ejemplo obviedades como ‘vamos a empezar por el principio’). Es algo que, al igual que la redacción, o se practica, o no se mejora.
  • Aportar conocimientos del mundo pericial a otros campos: Emitir buenas periciales está considerado por muchos como un arte, porque saber llegar a un jurado popular, a un juez, a un fiscal, etc., con un lenguaje comprensible y ameno no es nada fácil. Estos conocimientos son especialmente útiles a la hora de aportarlos a ramas del saber especialmente técnicas, como puede ser la Seguridad Informática, o la Ciberseguridad (que no son lo mismo). Esto me ha permitido seguir profundizando como criminóloga en un campo que me interesa mucho (la Informática en general), al mismo tiempo que hago una de las cosas que más me gustan, que es escribir. Actualmente desarrollo una labor de investigación y de desarrollo de contenidos didácticos para un Máster en Ciberseguridad. Por otro lado, soy consciente de la necesidad de complementar mis estudios con conocimientos de ciencias puras (de ahí mi interés por programar, y adquirir un nivel respetable de física y matemáticas). ¡Deseadme suerte!
  • Proyectos personales sí, pero con cabeza: Sigo siendo una loca de hacer proyectos personales en mi tiempo libre, porque eso me permite evaluar mis conocimientos y seguir ‘conectada’ con ciertas ramas en las que me interesa mejorar o especializarme. Pero si ha habido un cambio importante en los últimos años, ha sido la visibilidad que le he dado a esos proyectos, que actualmente ya no publico por falta de tiempo. Estudiar y hacer un trabajo a título personal es una cosa, pero maquetarlo, organizar la información para presentarla, elegir el formato en que lo vas a colgar en Internet, etc… A veces da más trabajo que el propio proyecto (y quienes hayan escrito un libro, lo hayan revisado ellos solos, y lo hayan maquetado en Word -que no LaTeX-, sabrán a lo que me refiero…) La ausencia de presión por ‘enseñar’ lo que estás haciendo, hace que puedas aprovechar el 100% de lo que obtienes de un proyecto personal, y esto puede sonar un poco egoísta, pero si no se hace así, uno corre el riesgo de convertirse en un ‘escaparate’ andante de todo lo que hace, y eso quita tiempo y energías para lo que realmente importa: aprender y mejorar. A modo de ejemplo, llevo fotografiando farolas desde finales de 2015 (año de publicación de mi libro, ‘Luces y sombras en Criminología’), que luego analizo, y así aprendo a evaluar su eficacia en diferentes zonas, cuáles son más eficaces en su cometido, qué carencias tienen desde el punto de vista de la seguridad personal / vial, etc. Este modelo lo fotografié hace relativamente poco en León; a ver qué os parece:

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Lo interesante de estas farolas es que son de luz reflejada, porque se trata de una tira de leds integrada en el poste (muy adecuado para evitar vandalismo, y para su mantenimiento), que se proyecta en un reflector blanco (es lo que se ve arriba del todo y que parece que emite la luz directamente, pero no lo hace). Me parece una farola con un diseño muy inteligente, muy eficaz a la hora de alumbrar, también sostenible desde el punto de vista material (menos dada a sufrir roturas intencionadas o no intencionadas), y que reduce el deslumbramiento de los peatones (si las miras directamente ves la luz reflejada, que puede da la sensación de, ‘¡arrghh, mis ojos!’, pero en realidad es mejor que mirar directamente los leds).

Como veis, hay cosas que evolucionan, pero otras no cambian… es ponerme a hablar de farolas o iluminación y me voy de tema completamente. En realidad ya había terminado, pero quería incluir este pequeño inciso a modo de premio por haber llegado hasta el final de la entrada. Nos leemos en la siguiente 🙂

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