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Ya han pasado por fin las fiestas y ha llegado el mes de enero, que este 2018 se presenta bastante movido ante la inminente Asamblea Constituyente del Colegio Profesional de Criminólogos de Madrid, que tendrá lugar el día 30.

Quería escribir algunas impresiones antes de que llegara la fecha señalada… y hablando de fechas, hace poco he incluído en la web oficial del Colegio un calendario donde podéis ver todos los eventos y plazos (os dejo el link aquí por si lo queréis consultar).

A finales de 2016, comencé a colaborar, junto con mis compañeros del Despacho DACRIM, con la Asociación Española de Criminólogos (de ahora en adelante, AEC) en la puesta en marcha del Colegio, ya que se preveía que se iba a aprobar en breve, tal y como ocurrió el 20 de abril de 2017.

Ahora que la experiencia de esta puesta en marcha contrarreloj llega a su fin, me gustaría hablar un poco de lo que ha implicado, de cómo ha sido, y de lo que personalmente me gustaría obtener de este Colegio.

La Ley de Colegios Profesionales, y en concreto, la parte que nos toca en la Comunidad de Madrid, es bastante estricta con los plazos, y algunos requisitos que hay que cumplir. Al mismo tiempo, parece que la gran mayoría de gente desconoce qué hay que hacer una vez se aprueba el Colegio, así que empezamos por ahí:

  1. Las Asociaciones (si es que hay varias) que se han encargado de la creación del Colegio, se deben poner de acuerdo para crear una Comisión Gestora, encargada de la puesta en marcha (y de la habilitación o no de los primeros censados).
  2. Se deben iniciar varios trámites: apertura de cuenta bancaria a nombre del Colegio, apertura de fichero de protección de datos para los datos de los censados y futuros colegiados, puesta en marcha de teléfono de contacto, puesta en marcha de web y correo electrónico oficiales, y establecer una sede física donde poder llevar a cabo el papeleo en persona.
  3. Hay que empezar a redactar los Estatutos, el Código Deontológico, y contactar con varios medios de prensa (tanto escrita como digital) para la publicación de la fecha de la Asamblea Constituyente un mes antes de su celebración.

Hay muchos otros trámites, no tan relevantes como para comentarlos ahora, pero en definitiva, es un curre de mucho cuidado.

Respecto al punto número 1, una vez se designaron los puestos para la Comisión Gestora, se empezaron a repartir algunos deberes para cada uno. Yo he estado como suplente de dicha Comisión, porque mi tarea principal desde la aprobación del Colegio, ha sido gestionar, redireccionar y renovar los dominios web (que estaban contratados desde 2016), contratar y gestionar el hosting o espacio web para el alojamiento de la página oficial del Colegio, y su creación y mantenimiento; estas son tareas que mantengo a día de hoy.

Al mismo tiempo, he creado el correo electrónico, lo gestiono junto con Ana Bárbara Sánchez (AEC), y me encargo de hacer los backups de información digital (esto implica resguardos de la web, de todos los adjuntos a correos electrónicos, y digitalizar las facturas de todos los gastos que ha habido desde el principio).

Respecto al punto 2:

A la web y demás, hay que sumar la contratación de una línea de teléfono (y compra de un móvil-fijo), que ha corrido a cargo de Rafael Gómez (AEC), y mi compañero de DACRIM, Jose Manuel Moreno. Ellos también han sido los encargados de abrir la cuenta bancaria (de la que por cierto, NO SE PUEDE SACAR DINERO hasta que el Colegio esté constituido y se tenga un C.I.F, cosa que la Comunidad de Madrid no te da hasta ese momento). Así que, todos los servicios que hay ahora mismo, sí, los hemos pagado de nuestro bolsillo.

Es obligatorio dar la posibilidad de contactar a la Comisión Gestora por varias vías, y no solo por correo electrónico; ese es el motivo de comprar y contratar una línea de fijo-móvil (es un móvil que se lo puede llevar una persona cada día para atender, pero cuya numeración es como la de un fijo, es decir, en el caso de Madrid, con el prefijo 91).

Y luego está el tema de la sede física… Si bien todos los miembros de la Comisión Gestora empezamos poniendo los 40€ que cuesta el censo en el mes de septiembre, ese dinero no era ni de lejos suficiente como para alquilar un local, así que los criminólogos de DACRIM, hemos cedido (evidentemente de forma temporal) hasta hoy, una parte del Despacho para que la gente pueda venir a hacer los trámites en persona.

Esto ha supuesto en cierto modo un trajín de horarios y carga de trabajo extra, porque con tanto ir y venir de gente, y teniendo en cuenta que no siempre podía estar presente un miembro del Despacho para abrir y cerrar cuando era necesario, hubo que hacer copias de llaves para los voluntarios de la Comisión Gestora que venían en el horario de atención al público a hacer papeleo, así como poner una cerradura extra por motivos de seguridad.

También ha sido mi compañero Jose Manuel Moreno, el encargado de abrir el fichero de protección de datos (con todo el papeleo que ello implica), y ambos nos encargamos de la seguridad del correo electrónico, para que no haya datos de censados fuera de la sede física provisional en ningún momento, hasta la constitución oficial del Colegio (esperamos que de este tema se encargue otra persona de ahí en adelante). También es Jose Manuel el que se ha encargado de mantener un libro de contabilidad actualizado desde septiembre del año pasado.

Ana Bárbara Sánchez e Iciar Iriondo se han encargado de un montón de cosas, y ésta última ha estado en calidad de Secretaria llevando todo el tema de actas, notificaciones a los miembros de la Comisión Gestora, agenda de reuniones y su notificación con antelación… no hemos dejado de recibir uno o dos correos semanales con los puntos del día y plazos desde septiembre de 2017. Además, ambas se han encargado de comprar impresora multifunción, sellos homologados, y consumibles (papel, tinta, post-it, carpetas, archivadores…), para poder ir imprimiendo toda la documentación de los censados, y mantener la documentación ordenada en una carpetilla por persona, es decir, crear un archivo del Censo.

Respecto al punto 3:

La redacción y propuesta de normativas, estatutos de funcionamiento, estatutos de funcionamiento de la Comisión Gestora, y el borrador de Estatutos del Colegio fue aportado por los miembros de AEC, y sobre ellos se hicieron aportaciones por parte de algún otro miembro de la Comisión Gestora (los que venían a las reuniones, como Mercedes Blázquez) y finalmente, obtuvimos la guía y asesoramiento por parte de la Comunidad de Madrid, tras algunas reuniones a las que tuvo que ir Ana Bárbara Sánchez para asegurarse de que estaba todo bien, y de que se subsanaban errores de forma y otras correcciones.

El Código Deontológico lo aportó Juan Sarmiento (AEC), y cabe decir que es el que usamos también en DACRIM desde nuestros inicios (recomendable su lectura).

Por su parte, Rafael Gómez y Ana Bárbara Sánchez han sido los encargados de redactar las notas de prensa que era obligatorio publicar por ley (sobre la Asamblea Constituyente), y se han encargado junto a Lucía Cañizares y Julio Prada (ambos también de AEC) de pagar dichas publicaciones para que estuvieran a tiempo (el 28, 29 y 30 de diciembre). Esto ha sido, como se suele decir, ”un chorro de pelas”, porque publicar en prensa escrita no es nada barato.

Ahora estamos ya en la recta final de esta carrera de fondo que ha sido la gestión de todo esto desde septiembre de 2016 (que es cuando realmente empezamos con las reuniones semanales). Estoy gratamente sorprendida de la paciencia y el tesón que le han puesto a esto los compañeros de AEC y DACRIM, porque sacar tiempo para una reunión a la semana para llevar a cabo el Censo y las habilitaciones, y todas las horas de trabajo extra que esto ha supuesto, incluso en vísperas de festivos y en la semana de Navidad… es indescriptible.

Quitando algunos dolores de cabeza y los malabares que hemos hecho para ajustarnos al calendario, ha sido una experiencia enriquecedora, que además nos ha permitido conocer a muchos criminólogos que acudían a la sede física y que están muy interesados en saber cómo va a ser el Colegio.

Nosotros eso no lo podemos saber, pero personalmente espero que se resuelvan problemas que tenemos los criminólogos a la hora de ejercer la profesión de forma independiente (que son muchos y variados). Evidentemente, creo que la finalidad principal, y casi me atrevería a decir que única de este Colegio, debería ser la de conseguir crear puestos de trabajo para los criminólogos, y por encima de todo, la defensa de la profesión.

No hablo de asuntos académicos, ni de dar clases, cursos, congresos, etc., porque la formación es deseable, pero creo que no tan necesaria como tener donde ejercer, donde poner en práctica lo que hemos aprendido en la carrera, etc. ¿De qué nos servirá un Colegio que ofrece cursos de reciclaje y formación sin tener dónde trabajar después?

No sé, es mi opinión personal (y profesional) del asunto, pero creo verdaderamente que necesitamos defender lo que hacemos y podemos hacer (pero con conocimiento de causa), y empezar por solucionar trabas que tenemos a la hora de ejercer esta profesión y de defenderla del intrusismo y las malas prácticas (importante por tanto, gente con experiencia en el campo de la Deontología).

Aún guardo la esperanza de que se mantengan reuniones, se firmen convenios, y se trabaje el tema de las Administraciones e Instituciones donde podríamos trabajar los criminólogos como parte de equipos técnicos y comisiones multidisciplinares. Si no se impulsa la creación de puestos específicos para criminólogos al igual que han conseguido hacer trabajadores sociales y psicólogos (y muy bien hecho), creo que va a ser decepcionante para muchos (y me incluyo).

Sea quien sea quien se haga con el Colegio el día de la Asamblea Constituyente, va a tener muchísimo trabajo por delante, y es que llevar un Colegio no es ningún chollo, pese a que algunos piensen que todo esto se ha hecho por dinero… será por el que hemos adelantado y puesto de nuestros bolsillos para que el día 30 podamos constituir este Colegio en la fecha en la que nos comprometimos.

No esperamos nada a cambio por todo este trabajo, ni por los tiras y aflojas que hemos tenido con otros profesionales e incluso con otros criminólogos. Esperamos que todo esto valga para algo y se consiga lo que estamos esperando todos después de tantas promesas y expectativas que han generado los Colegios Profesionales.

No creo en absoluto que sea fácil, pero si no se hacen determinadas cosas a través del Colegio, porque tampoco se podían hacer a través de asociaciones… que me digan cómo lo vamos a conseguir. El día que vea que todo esto ha valido para tener una profesión normalizada o como mínimo con más salidas que las que tiene ahora, entonces me alegraré de tener un Colegio Profesional, pero hasta entonces, queda mucho por ver y por hacer.

Os animo a todos los que leéis esto a presentar candidaturas y a votar en la Asamblea, muy especialmente si estáis dispuestos a perseguir esos fines que he comentado y si vosotros también queréis ejercer como criminólogos independientes algún día (o al menos, tener la opción de poder hacerlo con unas garantías mínimas, y un Colegio que os respalde).

Por último, quiero dar las gracias a la AEC, por haberme permitido formar parte de este proyecto. Cuando yo era estudiante de primero de carrera, conocí la asociación a través de su antigua web, y para mí era alucinante todo lo que esta gente había hecho.

El profesor Juan Sarmiento nos habló a todos los alumnos de Criminología, en aquél mítico primer día de clase en 2004, de la historia reciente de la Criminología española, lo cual dejó una profunda huella en mí que me animó siempre a conocer más sobre aquellas personas de las que habló, de aquellas asociaciones profesionales extintas, de aquellos años de ”guerra” por dignificar la profesión.

Al conocer a los miembros de AEC, he tenido la suerte de unir muchos cabos que estaban sueltos en mi cabeza, de juntar resquicios de información, y comprobar que era cierta (aquel empapelamiento masivo de la Complutense contra Cobo del Rosal al decir que la Criminología nunca saldría adelante, aquellas primeras asambleas de AEC en la citada universidad que eran reventadas por otros alumnos, aquella anécdota del informe que presentaron ante la Dirección General de Universidades para la creación de la Licenciatura que era tan grande que tuvieron que llevarlo en un carrito de la compra xD…)

Me siento muy afortunada de haber trabajado estos meses con gente que ha currado tanto y que ha sido tan reivindicativa a la hora de defender la Criminología. Espero sinceramente que eso nunca se pierda.

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