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Buenos días.

Hoy vengo a publicar un artículo en el que llevo un tiempo trabajando, y que me gustaría que sirviera para reflexionar sobre el autoaprendizaje, y que sea un ejemplo de cómo podemos evaluar nuestros conocimientos y aptitudes.

Para ello, voy a ilustrarlo con un ejemplo real de este mismo blog, en concreto, el seguimiento que hice del caso del llamado ‘pederasta de Ciudad Lineal’ (creo que a estas alturas, rebautizado como el ‘pederasta de Hortaleza’).

Primero, y para citar el seguimiento del caso del que hablo, os dejo aquí los links a las entradas sobre el tema: 11 de abril de 2014, 21 de abril de 2014, y 24 de junio de 2014. Dichas entradas se pueden encontrar también bajo la categoría ‘Perfilación’, en el menú de la izquierda del blog, junto a otros artículos relacionados con esta temática, pero vamos a empezar por el principio (se avecina un post kilométrico, aviso)…

Nos remontamos al año 2004, mi primer año de universidad (que por aquél entonces era la Francisco de Vitoria), en el que cursaba 1º de la Diplomatura de Criminología. Como la Perfilación Geográfica me llamaba la atención ya por aquél entonces, decidí buscar un curso especializado de profiling para adentrarme en la materia, y encontré uno buenísimo que impartía Vicente Garrido a través de la plataforma online “Criminología @bierta” (por desgracia, creo que hace tiempo que ya no existe).

¿Por qué digo que el curso era buenísimo? Porque un curso es bueno en el momento en que puedes ver por ti mismo que la persona que lo imparte:

a) conoce la práctica real del tema del que habla, sus dificultades y limitaciones (se ha encontrado con problemas que ha superado)

b) puede citar tantos casos/ejemplos como sea necesario, para demostrar que sus conocimientos no proceden exclusivamente de manuales (existe una experiencia propia)

c) sabe resolver tus dudas porque ya ha pasado por esa fase (te aporta cosas que no podría aportarte alguien que está a tu nivel o por debajo)

Y todo esto que digo, se nota, tanto para bien como para mal; es decir, es relativamente fácil distinguir a la gente que sabe, de la que vende humo.

Hay otro indicador en lo referente a la calidad del curso que cito, que hace que yo no haya cambiado de opinión respecto al mismo, mas de 10 años después: me sigue pareciendo útil, es decir, puedo releer partes y consultarlo para el trabajo que realizo hoy como criminóloga.

Bien, bien, ahora entramos en harina, lo prometo. Vamos a fijarnos en varios indicadores que demuestran fallos y aciertos en mi manera de seguir el caso del Pederasta de Ciudad Lineal, de Hortaleza, o como lo queráis llamar (de ahora en adelante, CASO P, que es más corto).

En referencia al post del día 11 de abril de 2014: Estoy en la biblioteca leyendo la prensa en el ordenador, cuando me encuentro con la noticia referente al rapto de una menor y su posterior aparición. Las características del mismo hacen que identifique el caso como algo que se va a repetir (“Parece que este caso va a traer cola”), es decir, en base a los conocimientos adquiridos a través del curso, soy capaz de identificar a un reincidente (no parece su primer crimen, porque demuestra una cierta experiencia, o dicho de otro modo, tiene conciencia forense, y parece del tipo organizado), que pronto va a pasar a ser un multirreincidente (como se demostraría poco después).

A este respecto, nos dice Garrido (2004), que existen diferentes tipos de escena del crimen, como son el punto de contacto, la escena primaria, la secundaria, la intermedia, y el lugar del abandono del cuerpo.

En el CASO P, yo tengo en cuenta los puntos de contacto (lugar donde se encuentran agresor y víctima, o escenario donde tiene lugar la atracción y rapto de las menores), las escenas primarias (que son desconocidas y por eso trato de situarlas mediante el mapa), las escenas intermedias (se usa un vehículo para transportar a las menores desde la desconocida escena primaria, hasta el punto donde las libera), y los puntos de abandono (lugares donde deja a las menores tras haberlas agredido). Al desconocer la/s escena/s primaria/s, ignoro la posibilidad de que exista una escena secundaria, aunque en este caso, casualmente, no existía.

A la hora de realizar un perfil geográfico, hay que tener en cuenta que no todos los casos son adecuados para aplicar la famosa Teoría del Circulo de Canter y Larkin (SÍ, Larkin también merece ser citado). Hay algo remarcable en el CASO P, y es que el agresor hizo uso una guarida, que no coincide con su domicilio. Este dato era desconocido hasta el momento de la detención del individuo.

En referencia al post del 21 de abril de 2014: Algunos medios empiezan a publicar la “triangulación” a la que yo también llegué en mi primer post, porque es lo más evidente del mundo; solo se cuentan con esos puntos hasta el momento, así que es realmente complicado hacerlo mal. Pero esperad que me cite a mi misma: “Ahora estoy trabajando con otros datos que no voy a publicar, porque ya sabéis que no me gusta especular, para ver si es posible añadir nuevos puntos a ese mapa o ampliarlo de alguna manera”.

Vamos a ver, ¿acaso no quería mojarme? No, simplemente me doy cuenta de que me he precipitado comenzando un análisis según la Teoría del Círculo, cuando no había puntos suficientes para saber si el caso era adecuado para aplicar ese método. También empiezo a dudar de si los puntos de contacto, puntos de abandono y posibles escenas, deben tener la misma importancia a la hora de ser representados geográficamente.

Ahora opino que hubiera sido mucho más adecuado para el CASO P, aplicar otro método de Perfilación Geográfica, y que los puntos de abandono y de contacto, deben tenerse en cuenta como sucede en el caso de las medias ponderadas, donde los valores que se manejan, tiene cada uno un “peso” diferente.

En referencia al post del 24 de junio de 2014: Este post es un remix entre la Teoría del Círculo y el modelo de Godwin. El motivo es que, como he comentado en el punto anterior, dudaba que el Círculo fuera lo más adecuado para el CASO P, y efectivamente, luego veremos que la técnica de Godwin es más adecuada… pero no como yo la apliqué, claro está, ya que no se puede hacer ese popurrí.

¿Qué tal si vemos el mapa completo, con todos los puntos que se conocen tras la detención del sujeto? Además, añadiremos el caso de la última víctima, y de la primera menor secuestrada, de la que comento en este último post “se habla de otro secuestro anterior a estos dos, que se produce en la misma zona en Septiembre de 2013, pero no lo incluiré de momento en el perfil geográfico porque no tengo los datos exactos de dónde se produjo el secuestro y dónde apareció después la menor (parece que en los medios están mezclando los nombres de las localizaciones y no me parece fiable, por lo que de momento no la voy a incluir).”

Podría ponerme un minipunto por no fiarme de los medios (no se puede hacer una buena perfilación geográfica con localizaciones dudosas o que no sepamos a ciencia cierta que son exactas), y por ser prudente a la hora de vincular hechos, pero no, hoy estoy muy exigente 😛

Ahora sí, mapa actualizado del CASO P:

mapaP1

Leyenda: Los puntos referentes a la VICTIMA 1, son los de color fucsia. Los de la VICTIMA 2 son los de color granate. Los de la VICTIMA 3, son los naranjas. Y los de la VÍCTIMA 4, son los de color azul oscuro. Los números 1 son lugares donde acontecen los raptos, y los números 2, donde se abandona a las víctimas. El domicilio donde residía el agresor (junto a su madre) es el icono de la casa amarilla, mientras que la guarida, es el icono de la casa verde.

Bien, ahora veamos lo que ocurre si se aplica grosso modo, la teoría del Círculo de Canter a este caso:

mapaP2

Aunque el círculo se me ha salido del mapa, nos interesa el punto central, marcado con una estrella rosa, ya que según esta teoría el agresor debería vivir cerca de ese punto. Ahora bien ¿qué se considera cerca? Como veis, tanto la vivienda, como la guarida, quedan desplazadas hacia arriba, y vale, es una zona relativamente acotada, pero hay varios kilómetros entre el punto central y las casas, por lo que no habría servido de nada buscar al agresor en las inmediaciones de la A-2 o la zona de La Piovera. Eso suponiendo que viva dentro del círculo, o como lo denominan Canter y Larkin que sea un”merodeador”.

Me voy a extender un poco más sobre este último aspecto, porque creo que es relevante en este caso, ya que estamos ante un tipo mixto. No se puede (ni se debe) clasificar a un agresor según las tipologías de Canter y Larkin, o de Rossmo, sin haberle detenido, porque se puede caer en un error que limite las líneas de investigación. ¿Y eso porqué? Pues porque en el CASO P, estamos ante un tipo mixto, y la información que nos permite clasificarle ahora, no se obtuvo hasta su posterior detención.

Recuerdo a un pseudo-criminólogo que se aventuraba a decir en la tele, que era un “merodeador-trampero”, lo cual quiere decir que este buen hombre, antes de que se detuviera al agresor, ya daba por sentado que vivía dentro del círculo, lo cual no siempre es así.

Según Canter y Larkin, existen dos tipos de agresores:

  1. Merodeador (marauder): vive dentro del círculo
  2. Viajero (commuter): vive fuera del círculo

Por otro lado, según Rossmo los clasifica según sus métodos de búsqueda de las víctimas en:

  1. Cazador (hunter): la base de operaciones es su casa y busca a sus víctimas en las zonas que conoce, dentro de un perímetro X que está próximo a la vivienda.
  2. Pescador (poacher): la base de operaciones no es su casa, y se puede trasladar mucho para buscar a sus víctimas.
  3. Oportunista (troller): Aprovecha para llevarse a una víctima cuando se presenta la oportunidad mientras realiza una actividad cotidiana.
  4. Trampero (trapper): Genera o se pone en una situación que le permite encontrar a su víctima.

El caso: decir que el agresor del CASO P es un merodeador trampero es jugar a ser adivino, porque eso no podía demostrarse sin haberle detenido. Se puede hablar de probabilidad, porque hay estudios muy buenos sobre eso, sí, pero no creo que sea bueno aventurarse a decir lo que sea, a ver si se acierta. Ahora veremos porqué el agresor de este caso, es mixto:

  • Víctima 1: La rapta en un parque de la calle Ríoconejos, el 24-09-2013. La agresión sucede en el coche, y la deja en la Gasolinera GALP de la avenida de Arcentales nº 7.
  • Víctima 2: La rapta en un parque próximo a la calle Cidamón nº 13, el 10-04-2014. Se la lleva al piso de la calle Santa Virgilia nº 3 (la guarida), y la abandona junto al Metro de Canillejas, en la calle de Alcalá nº 640.
  • Víctima 3: La rapta en la calle Luis Ruiz nº 22, el 17-06-2014. La agresión sucede en el mismo lugar que la víctima 2. La abandona en la calle Jazmin nº 44.
  • Víctima 4: La rapta en un parque de la calle Gomeznarro el 22-08-2014. La agresión se produce en un descampado al que lleva el coche, presumiblemente cerca del lugar donde la abandona, en las inmediaciones de la calle Mequinenza.

Como veis, las escenas son de los más variadas.

En cuanto al método de Godwin, parece algo más indicado para este caso, ya que según este autor, el agresor vive y/o tiene su guarida cerca de la punta de flecha del modelo en cuña. Aquí lo vemos, aunque ojo, que esto es una aproximación (lo suyo es hacerlo a mano, con reglas, compás y todo eso, y sino fijaos en lo chunga que me ha quedado la esquina de abajo):mapaP3

Vale, pero después de todo este rollo, ¿va a haber alguna conclusión? Pues sí, porque si os parece que el modelo en cuña de Godwin tampoco cuadra mucho, o es igual  poco preciso que la Teoría del Círculo, os diré que este autor señala exactamente qué parte de la cuña puede considerarse como la ‘punta de la flecha’, y en este caso, la residencia del agresor , marcada con la casa amarilla, está donde debe estar. Podéis leer su libro “El rastreador”, que es muy recomendable, para aprender más sobre esta técnica.

EVALUACIÓN:

+1 por haber detectado un caso de reincidencia.

+1 por haber predicho una posterior multirreincidencia.

-1 por haberme aventurado a aplicar la Teoría del Círculo a un caso donde no era aplicable.

+1 por haber tenido en cuenta puntos de contacto, escena primaria, escena intermedia y puntos de abandono.

-1 por haber obviado la posibilidad de una escena secundaria o varias (aunque no las hubo).

-1 por haber obviado la posibilidad de que existiesen, no una, sino varias escenas primarias (como así fue).

+1 por haber intentado rectificar aplicando al caso las teorías de Godwin.

-1 por haber hecho un remix entre Canter y Larkin, y Godwin (con Rossmo ya hubiera sido la ensalada geográfica perfecta)

¡Bien Carlota, cero patatero! Hay que ser crítico con uno mismo, ¿eh? De nada vale una evaluación en la que “rascamos” puntitos para acumular méritos cuando en realidad, el mayor mérito es ser capaces de aprender de nuestros errores y mejorar con el tiempo.

Si me las diera de experta en Perfilación Geográfica, o presumiera de haber resuelto este caso gracias al “círculo de Canter”, estaría haciendo el ridículo.

Y la conclusión es que la Perfilación Geográfica no es una ciencia exacta, por mucho que el señor Rossmo se haya devanado los sesos para presentar un algoritmo incomprensible para los que no somos matemáticos. Muy interesante y práctico, eso sí; quiero escribir sobre ello en otro momento (cuando lo sepa aplicar, y esas cosas…) Con esto no quiero decir que no valga, todo lo contrario: pueden ser de mucha ayuda cuando se sabe aplicar el método correcto a cada caso, y también si se combina con otros conocimientos criminológicos, como:

  • La Teoría del Patrón Delictivo, de Branthingham y Branthingham (están casados; qué bonito <3)
  • La Estabilidad Geográfica, de Wortley y Mazerolle
  • Las teorías sobre toma de decisiones de los criminales, de Felson y Clarke
  • Los mapas y esquemas mentales/cognitivos, de Bell, Fisher, Baum, Green, Downs y Stea
  • La Teoría de las Actividades Rutinarias, de Cohen y Felson
  • Los puntos de anclaje, distancias de decaimiento, etc., de Rossmo
  • La Teoría de la Consistencia, de Canter (sí, él solo)
  • La Teoría del Círculo, de Canter Y Larkin (pobre Larkin, ¡es que casi nadie lo cita!)
  • y estudios que hablan de probabilidades aplicadas a ésta última teoría, como los de Meaney (2004), Tamura y Suzuki (2000), o Warren (1998)

Hay mucho que leer y mucho que estudiar antes de poder siquiera conocer qué teoría de Perfilación Geográfica es aplicable a cada caso, pero ante la duda, se pueden ir recopilando puntos clave y luego probar varios métodos de análisis en paralelo (sin mezclarlos, eso sí).

Me despido por ahora, que ya está bien de tanto escribir. Disculpad si actualizo poco, pero nos han entrado más casos en DACRIM y ahora mismo estamos un poco hasta arriba, lo cual es muy bueno, porque como diría Ian Malcolm:

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Algo así era.

Gracias por leer, y hasta la próxima entrada.

 

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