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Hoy quiero hablar de un tema que me toca de cerca, pero que también creo que puede resultar de utilidad a otros compañeros que se han animado a abrir despachos de Criminología en España.

Todavía somos muy escasos comparados con la cantidad de universidades que ofrecen estos estudios a nivel nacional, y sobretodo con la gran cantidad de alumnos que hay matriculados y a los que les llega el momento de hacer las prácticas, porque, ¿dónde se consiguen prácticas para tanta gente?

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Si hablo desde lo que veo en DACRIM, os diré que hay una demanda que no podríamos atender aunque quisiéramos, porque en nuestro equipo somos cuatro personas, y tenemos una sede física, pero en la que no cabe mucha más gente como para estar cómodos.

Por otro lado hay varias dificultades a la hora de ofrecer prácticas universitarias desde un despacho que se dedica íntegramente a la Criminología:

  • Si se llevan casos cuyas diligencias están aún abiertas o sobre los que no hay sentencia firme, casi siempre hay problemas por la confidencialidad.
  • Los alumnos no pueden participar directamente en la confección de un informe que va a necesitar una ratificación posterior (tienen que ir firmados por los peritos que lo han elaborado y éstos tienen que ir personalmente a ratificar en sala el día de la vista).
  • La mayoría de los alumnos no han recibido formación sobre la confección de informes criminológicos, por lo que primero hay que enseñarles.
  • Se trabaja con información confidencial de clientes y hay que salvaguardarla ante todo.

En fin, básicamente, cuando algunas universidades dicen que no pueden poner a sus alumnos a hacer prácticas en la Policía Nacional porque tienen problemas con la confidencialidad de los trabajos que allí se realizan, en realidad no saben que en un despacho de criminólogos puede ocurrir lo mismo.

La diferencia radica en que al ser equipos de personas mucho más reducidos, las cosas son más flexibles y siempre se puede adaptar algo para el alumno, pero aquí hay que tener en cuenta que esto normalmente implica más trabajo para los miembros del despacho, con lo cual hay que organizarse muy bien para poder llevar paralelamente a las prácticas, el trabajo de cada día.

Si algo te da más trabajo del habitual, lo normal es que se vea compensado, y dado que estas no son unas prácticas al uso por las dificultades nombradas anteriormente, no se puede tratar al alumno como a un becario, es decir, el alumno nunca te va a quitar trabajo, y esto no es deseable para ninguna de las partes (el alumno viene a aprender, y el tutor tiene la misión de enseñarle al mismo tiempo que respeta su ética profesional para con sus clientes y colaboradores).

En cuanto a compensaciones al tutor de la entidad que ofrece las prácticas, estas vienen reguladas en el artículo 11.1.a) del Real Decreto 592/2014, donde básicamente dice que la universidad debe compensar su labor de alguna manera, y esto ya es algo que debe pactarse entre ambas partes en el convenio de colaboración que se firme para llevar a cabo las prácticas.

Las condiciones tiene que ser favorables para todos, el alumno, la universidad, y el despacho, ¡y puede hacerse! Hay que emplear una estrategia en la que todas las partes ganen algo, y no es complicado llegar a un acuerdo siempre y cuando haya flexibilidad y cierta variedad de opciones que ofertar.

El alumno es el principal aventajado en esta situación, ya que los despachos de Criminología no abundan, y tener la oportunidad de aprender en uno no va a ser lo habitual (al menos no por ahora).

La univeridad por su parte, gana cierta exclusividad frente a la competencia (¡que es mucha!), ofreciendo a sus alumnos la posibilidad de hacer las prácticas en este tipo de despachos, y no en la policía, en uno de detectives o en uno de abogados, cosa que es relativamente habitual. Este tipo de convenios ayudan a las universidades a diferenciarse del resto y además, sus alumnos reciben una formación más acorde con el mundo laboral criminológico.

¿Y el despacho? Pues ahí ya cada uno pacta y negocia lo que considere con la universidad, pero siempre teniendo en cuenta que al alumno las prácticas le deben salir gratis (estaría bueno, con lo que ya se paga por los créditos y la matrícula, que hubiera que pagar aparte…), y también teniendo en cuenta que hay que tener una cierta variedad de opciones que ofrecerle a la universidad a cambio de acoger a su alumno, como pueden ser colaborar en un proyecto o una investigación, disponer de una sala para ofrecer un curso / jornadas / charla sobre algo que pueda interesar a todos sus alumnos de Criminología, recibir algún certificado temporal de calidad tras una evaluación, una retribución económica, etc.

El Real Decreto que he nombrado antes, realmente deja bastante abierto el tema de las compensaciones al tutor de la entidad que ofrece las prácticas, con lo que prima lo que se pacta entre ambas partes en el convenio.

Y al final, ¿de qué va todo esto? Pues en realidad de un problema más de la falta de información que todos tenemos hasta cierto punto de cómo funciona la Criminología en el ‘mundo real’, y la distancia que la separa del mundo académico. Al no haber aún una regulación sobre los despachos de este tipo porque no abundan, supongo que es complicado que las universidades y los propios despachos tengan claro qué hacer cuando toca firmar un convenio…

Afortunadamente, hablando se entiende la gente, y es de esperar que con el paso del tiempo, las universidades entiendan lo que se hace en un despacho de criminólogos y conozcan las dificultades que tenemos, al mismo tiempo que los despachos sepan regular sus prácticas a través de las leyes existentes mientras que siguen respetando su ética profesional.

En definitiva, este es un paso más en el desarrollo de esta ciencia, y el objetivo final debe ser que esa distancia que aún separa a la Criminología del mundo académico de la del mundo laboral, sea cada vez menor, que tengamos cada vez más criminólogos dispuestos a ejercer su profesión, y que entre todos creemos un buen caldo de cultivo en el que la Criminología pueda germinar (perdonad el simil; ya sabéis que le tengo bastante simpatía a Lacassagne).

Si queréis más información sobre este tema o tenéis un despacho de Criminología, podéis descargar el documento que regula las prácticas en el Despacho de DACRIM.

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