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Buenos días a tod@s.

Últimamente he estado poniendo en orden algunos apuntes que he ido recopilando a lo largo de los años, sobre las diferentes fuentes que puede usar un criminólogo, para obtener datos sobre criminalidad.

Como profesionales, se supone que nuestra labor principal es estudiar el crimen y el comportamiento desviado, y no voy a hablar de comportamiento criminal, primero para no repetirme tanto, y segundo, porque a los criminólogos también nos interesan los comportamientos de individuos que, sin llegar al extremo de incurrir en el delito, son preocupantes desde el punto de vista de la seguridad ciudadana o personal. Por lo tanto, la desviación también debe tenerse en cuenta a la hora de prevenir.

Ahora bien, el criminólogo es un científico, en tanto que necesita estudiar y analizar el fenómeno criminal mediante una aproximación científica, y para eso es necesario tener o poder desarrollar métodos elaborados de análisis de datos a gran escala (aunque eso dependerá del estudio que queramos llevar a cabo, pero vamos a ponernos en este hipotético caso).

Sin datos precisos no se pueden elaborar teorías explicativas acerca de la criminalidad, ni se pueden proponer medidas efectivas para su reducción y/o control. Además, sin esos datos tampoco se puede comprender la naturaleza o extensión del crimen (tipología y alcance), no se pueden realizar seguimientos de las tasas de criminalidad, ni medir los factores individuales o colectivos que influyen en ellas. Vamos, ¡lo que se llama un desaguisado!

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Ojalá fuera tan fácil, ¿verdad? Pues hay un criminólogo que más o menos hizo esto… Henry Mayhew*, frecuentaba a las tabernas de Londres en busca de información para sus investigaciones; allí ofrecía una caña a los ociosos a cambio de convertirse en sus entrevistados. ¡Tal cual!

¿Y qué hacemos? Pues primero conocer brevemente, las fuentes mediante las cuales podemos obtener esos datos (si la montaña no va a Mahoma…

1. Datos oficiales: Suelen ser informes que elabora el gobierno a través de alguno/s de los organismos que dependen de él. Lo habitual es que sean anuales, aunque también puede haber resúmenes trimestrales, semestrales, etc. En el caso de España, tenemos los datos de Ministerio del Interior (este es último informe disponible, de 2014), los del INE, o los que elaboran los juzgados y los CCFFSE. ¿Son fiables estos datos? Os recomiendo la lectura de este artículo, que a mi parecer, describe bastante bien la situación.

2. Encuestas nacionales de victimación: Pueden aportar una información muy valiosa, puesto que complementan los datos oficiales (que solo recogen denuncias, detenciones o procesos judiciales abiertos). Estas encuestas nos permiten aproximarnos a la conocida como cifra negra, es decir al número real de crímenes que tienen lugar en un país o territorio. Básicamente son encuestas que se hacen de manera que los participantes permanecen en el anonimato, y en las que se les pregunta si han sido víctimas de algún crimen en el último año (o el tiempo que vaya a ser objeto de estudio).

Para llevar a cabo estudios de este tipo, normalmente se debe hacer un muestreo que permita seleccionar a la población del estudio. Por ejemplo, si tenemos una provincia donde viven de 1 millón de personas, mediante un muestreo selectivo elegiremos una población de 1.500 personas para ser encuestadas. La dificultad radica en que esa selección de personas debe ser representativa de la totalidad de los habitantes de la provincia, por lo que hay que elegir al grupo de participantes atendiendo a unas características similares entre sí o teniendo en cuenta que hayan vivido en unas circunstancias parecidas.

Actualmente, este tipo de estudios no se hacen en España a nivel nacional de manera regular, pero hay que matizar que se han hecho algunas encuestas a nivel local, la mayoría durante los años 80 y 90. Hasta donde he podido averiguar, existe una única encuesta a nivel nacional que creo recordar que se hizo en 1979, y fue promovida por la Facultad de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (fuente: una conferencia de 2015 del Sr. García-Pablos). No obstante, aquí os dejo la última que he encontrado, de 2009 (por cierto, hecha por criminólogos y siguiendo la metodología recomendada por la International Crime Victims Survey).

3. Encuestas de auto-denuncia: Son encuestas en las que se le pregunta a los participantes, si han participado en actividades delictivas en el tiempo que se quiera analizar (lo habitual es el último año, aunque se pueden elaborar para evaluar más años). Se suelen hacer en grupo y, evidentemente, se guarda el anonimato de cada participante. El principal problema de este tipo de estudios es que la gente no está dispuesta a admitir haber participado en alguna actividad criminal así como así.

Otro de los inconvenientes de este tipo de encuestas, es que es complicado elaborar preguntas claras, sobre las cuales no quepa una mala interpretación a la hora de responder. Puede ocurrir que una persona no considere como delito algo que sí lo es, que se exageren unos hechos, o que se omitan otros.

Estos estudios suelen estar indicados para casos de criminalidad juvenil, de abusos de tóxicos o para detectar problemas entre la población penitenciaria. También pueden ser positivos para detectar casos de bullying en los colegios o institutos, y de hecho, hay un programa muy interesante llevado a cabo por la Universidad de Michigan, que os recomiendo leer si os interesa este tema. Se llama Monitoring the Future, y analiza tendencias problemáticas entre jóvenes de institutos americanos, desde el abuso de alcohol y drogas, hasta el abuso escolar. Lo impresionante es que se lleva a cabo de forma anual desde 1978… algo a tomar como referencia, sin duda.

4. Investigaciones de grupo de control: Este tipo de investigaciones son muy raras de ver, pero he querido mencionarlas porque podrían aportar datos muy relevantes acerca del aprendizaje de comportamientos desviados y/o criminales. Básicamente consisten en estudiar a un grupo de control de manera prolongada a lo largo del tiempo.

Son estudios indicados para ver, por ejemplo, cómo crecen varios niños en diferentes ambientes o bajo distintos estímulos. Para ello, los sujetos que forman el grupo de control deben ser muy parecidos entre sí, motivo por el cual se han llevado algunos estudios sociológicos de este tipo con gemelos. No son investigaciones fáciles de llevar a cabo y en cualquier caso, sus resultados sólo pueden verse a largo plazo, por lo que también son muy costosas.

Pueden adaptarse variantes de este tipo de estudio para observar grupos de minorías entre la población penitenciaria durante condenas relativamente largas, grupos de niños de un mismo curso escolar hasta que se gradúen, etc.

5. Estudios experimentales: Este tipo de estudios requiere realizar un experimento (tal y como su nombre indica). Para ello se suele elegir un grupo de personas al azar que van a ser los participantes, así como otro grupo de sujetos al azar que van a formar el grupo de control. La idea es hacerles pasar por una experiencia determinada, y comparar después las consecuencias o resultados que se observan en el grupo de participantes con las del grupo de control.

Un ejemplo de esto son algunos de los experimentos sociológicos que se llevaron a cabo en la década de los 70, como el de Stanley Milgram. Parece que este tipo de fuente de datos no se usa demasiado hoy en día en el ámbito criminológico, y supongo que es porque son difíciles de llevar a cabo de manera objetiva, además de necesitar la participación de al menos dos grupos de varias personas.

6. Análisis de datos: En la actualidad disponemos de esta fuente gracias a los ordenadores personales, y en general, a una mayor accesibilidad a programas de análisis de datos (como SPSS). Se puede decir, por lo tanto, que este método para obtener datos y analizarlos es relativamente nuevo.

El análisis de datos se puede llevar a cabo mediante funciones más o menos complejas que manejan los programas específicos, y nos pueden ayudar, entre otras cosas, a comparar datos de dos o más fuentes diferentes, como bases de datos gubernamentales, trabajos de otros criminólogos, o estadísticas anuales. El problema, como siempre, está en ser capaz de dar con datos lo suficientemente cuantiosos como para poder llevar a cabo un análisis masivo que nos permita reconocer patrones o tendencias que no podríamos obtener si nos ponemos a comparar datos a mano.

La característica principal de este método, es que es capaz de analizar de una vez cientos o miles de datos que provienen de diferentes fuentes (entrevistas, bases de datos, trabajos de campo, encuestas, estadísticas oficiales…)

7. Meta análisis: Este método está relacionado con el punto anterior, en el sentido de que más que una fuente de datos en sí, es una compilación. La diferencia radica en que en un meta análisis de datos, se estudian trabajos previos de varios criminólogos y se lleva a cabo una recopilación y posterior análisis de sus resultados.

Es decir, se comparan muchos estudios previos sobre un tema y se tratan sus resultados o conclusiones como si de una base de datos se tratase. Es una excelente manera de obtener una conclusión más general sobre un tema concreto, y es el método principal que expongo y explico en mi libro “Luces y Sombras en Criminología” (en relación a las investigaciones sobre iluminación y criminalidad).

8. Observación directa: Este método consiste, tal y como su nombre indica, en observar un fenómeno o a un grupo de personas sin intervenir. Se lleva a cabo durante un tiempo preestablecido y se compara con lo que se denominan periodos de observación previa y posterior (esto no siempre es necesario, aunque sí recomendable; de nuevo me remito a mi libro, donde expongo los motivos por los que es necesario hacer esto en ciertos trabajos de campo de Criminología Ambiental).

Este método lo he estado probando durante un año en un trabajo que espero poder presentar pronto, y podría decirse que su característica más representativa es que requiere trabajo de campo, lo cual, en mi opinión, lo hace aún más interesante. Muchos criminólogos han llevado a cabo estudios de este tipo para obtener datos sobre un fenómeno o grupo social concreto, y es una fuente de datos muy valorada por ser el propio investigador el que recoge los datos.

9. Entrevistas: Hemos hablado previamente de las encuestas, pero las entrevistas permiten ahondar más en algunos aspectos, y se diferencian en que el tipo de datos que nos permiten obtener es más cualitativo que cuantitativo.

Se realizan en menor número que las encuestas porque no es necesaria una cantidad abrumadora de datos, sino profundizar en las explicaciones o respuestas de los entrevistados (en este caso se puede decir que menos es más). La metodología es importante, así como la manera de analizar las respuestas obtenidas, pero en general, este tipo de fuente permite conectar más con las personas a las que se entrevista.

Si bien las encuestas nos pueden permitir obtener algunos porqués si hacemos las preguntas adecuadas, las entrevistas permiten al sujeto de estudio explayarse más sobre los aspectos que considera más importantes y también se obtienen respuestas más abiertas.

10. Mapas de criminalidad: Este tipo de fuente está cada vez más extendida, sobretodo por su utilidad demostrada en el caso de la seguridad ciudadana. Se puede definir como una forma de plasmar datos sobre criminalidad mediante una representación geográfica. Así se obtiene lo que se denomina ‘geografía del crimen’, es decir, datos asociados a espacios concretos.

Uno de los ámbitos en los que más se emplea este método actualmente es en la elaboración de estudios sobre el miedo al delito, y su mayor utilidad es la de reforzar la vigilancia policial allí donde las personas dicen sentir más miedo (si bien este puede ser objetivo, porque se descubre que han sido víctimas de un delito real no denunciado, o subjetivo).

Hoy en día existe software especializado que permite añadir puntos donde han ocurrido crímenes, nos los representa en un mapa y nos permite obtener información global como puntos calientes, concentraciones o situaciones curiosas de los puntos, etc. Además de programas informáticos específicos, hay conjuntos de herramientas gratuitos, como SIG (sistema de información geográfica), que nos permiten crear representaciones geográficas de los datos que queramos.

Al igual que sucede con el Análisis de datos mencionado en el punto 6, este método es mas bien una herramienta que permite analizar los datos de una manera más informatizada, pero no constituya en sí una fuente de datos primaria (como serían las entrevistas, encuestas, observación, estadísticas oficiales, etc.)

Y hasta aquí la entrada de hoy. Tengo más resúmenes que me gustaría compartir con vosotros, e incluso apuntes de congresos y ponencias que creo que puede estar bien pasar a ordenador para que otras personas puedan consultarlos.

Para finalizar, os aviso de que estoy planificando una fusión de este blog con mi página web personal ‘CrimiPerito‘, ya que quiero darle a todo el contenido el aspecto de un magazine digital y unificar los archivos para descargar o los proyectos que vaya publicando, con la información de este blog.

Por otro lado… ¡Felicidades! El blog ‘Sociedad de conocedores del crimen’ cumplió 2 años a finales de febrero 🙂 Aunque este año no he tenido tiempo para preparar una celebración en condiciones, como el sorteo que se hizo el año pasado, tengo pensado algo especial para más adelante.

Aprovecho para dar las gracias a todos los seguidores del blog, y para deciros que espero que en los años venideros siga aprendiendo y mejorando para que cada vez conozcamos un poquito mejor el crimen, este fenómeno que tanto nos intriga e interesa.

* Si queréis más información, aquí os dejo esta entrada de Wikipedia que comenta el que seguramente fue el trabajo más relevante de Henry Mayhew.

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