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Tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál cuento primero?

Pues venga, la mala: esta es la última entrevista que realizaré para el Proyecto MEC… Pero la buena es que una asociación muy activa y de la que muchos ya conocemos a varios criminólogos muy prometedores, se va a hacer cargo de seguir adelante con el proyecto.

El caso es que he cedido la idea del Proyecto MEC a la Asociación Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología, que creo que es una de las más activas a nivel nacional en estos momentos y que cuenta entre sus filas con muchos criminólogos ávidos por ver salir adelante a nuestra ciencia en el mundo laboral, con lo que me ha parecido la más indicada para continuar con el proyecto.

Cada vez me dedico más al despacho DACRIM y nuestro equipo tiene que seguir esforzándose para llevar cada vez más alto nuestra labor como criminólogos, por lo que he decidido no acaparar el Proyecto MEC y darle salida para que alguien lo adopte y pueda continuar lo que yo no terminé.

Es por eso que esta será la última entrevista que yo realice, si bien estaré dando cobertura a las futuras entrevistas que realicen los miembros de la Asociación Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología y por supuesto, la web que contiene el mapa y el listado de participantes, seguirá en pie.

Después de todo el proceso, desde que surgió la idea del proyecto hasta que poco a poco se empezaron a interesar por él criminólogos de toda la geografía española, creo que he avanzado mucho como profesional y como persona, aunque lo que no me podía imaginar es que un día realizaría una entrevista a un despacho de Criminología en el que trabajase.

Evidentemente yo no respondo a ninguna pregunta (¡estaría bueno que me auto-entrevistase!), pero les he pedido a mis compañeros del despacho que se las repartan y respondan como mejor puedan (y sin que se les escape la risa por la situación, que es un poco extraña, lo tengo que reconocer). Así que ahora sí, aquí va la entrevista para ‘DACRIM: Desarrollo y Análisis Criminológico’. Responden su Directora, Iciar Iriondo, y dos de sus criminólogos, Julio Prada y Jose Manuel Moreno.

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1. Antes de comenzar y para quien no lo sepa, ¿podríais comentar brevemente qué es DACRIM?

DACRIM – Desarrollo y Análisis Criminológico – es un Despacho de Criminología que se fundó en diciembre de 2014 en Madrid, cuyo objetivo es apostar por el libre ejercicio profesional del criminólogo siendo el primer despacho de la capital dedicado exclusivamente a esta disciplina.

Contamos con varios departamentos: Criminología Clínica (Informes de adultos y menores, e Intervención con Menores), Criminología Ambiental (Prevención del Crimen Mediante el Diseño Ambiental, y Prevención Situacional), Formación y Consulting para el asesoramiento criminologico  a profesionales, entidades privadas y Administración Pública…

También contamos con un departamento de Psicología Clínica orientado principalmente a la intervención con menores en diferentes problemáticas, y llevamos a cabo investigaciones de desapariciones, tanto de adultos como de menores, ayudando a la posible localización de la persona.
Nuestra señas de identidad son la objetividad, calidad, confidencialidad y un trato personal y cercano.

2. ¿Cómo surgió la idea de este proyecto?

Realmente la idea estaba en mi cabeza desde hace ya muchos años, creo que incluso antes de realizar la licenciatura. Desgraciadamente cuando la acabé me decepcioné bastante al darme cuenta de que iba a ser prácticamente imposible poder trabajar y dedicarme a ello el resto de mi vida, pero ese era mi sueño y tenía que luchar por conseguirlo, y reconozco que ha costado, ha sido un camino complicado pero a la vez muy enriquecedor en cuanto a aprendizaje  y crecimiento personal.

Tras acabar la carrera de Derecho, estuve entre prácticas y trabajo remunerado en varios despachos de abogados y… yo no servía para eso; ni servía ni me gustaba, o más bien al contrario, no me gustaba y no servía. Lo único que me gustó más o menos, fue el Derecho Penal, pero yo quería más, no me convencía, buscaba otra cosa… hasta que un día, viendo la película de “Ríos de Color Púrpura” (hace ya unos 15 años, estando en 3º de Derecho), de repente tuve claro lo que buscaba y/o necesitaba: la CRIMINOLOGÍA. El problema fue que poco a poco empecé a ser consciente de que iba a ser prácticamente imposible poder trabajar el resto de mi vida como criminóloga, y me iba decepcionando hasta el punto de que al acabar la licenciatura, lo dí por perdido, pero había una parte de mí que no estaba dispuesta a rendirse; veía tan claro la necesidad de aplicar esta ciencia a nuestra sociedad… había mucho por hacer, por mejorar la calidad de vida de las personas en todos los ámbitos: seguridad, convivencia, libertad, información, etc.

Un día navegando y buscando en internet encontré un grupo de Criminologos en facebook, cuya administradora era mi compañera y amiga Zoraida Gracia. A partir de ahí, volví a recuperar la esperanza. Luego, un grupo de compañeros -grandes compañeros y amigos que a día de hoy seguimos unidos y en contacto-, montamos el grupo de CRIMINIZATE cuyo objetivo era y es, conseguir el reconocimiento de la figura del criminólogo. Llevamos varias iniciativas, como enviar cartas, escribir a periódicos y diferentes medios de comunicación, etc .

A partir de ahí tuve diferentes experiencias relacionadas con la criminología, unas más agradables y otras menos agradables… Una que nunca olvidaré, hace unos dos años, fue la del primer caso por fuga de menor de edad en el que participé, que tras 9 meses de investigación y seguimiento constante, entrevistas con la familia, con amigos, etc… conseguí dar con la menor. Era un caso delicado, ya que no se trataba de una simple fuga; desgraciadamente había otros factores que ponían en peligro a la menor. He de decir que a día de hoy, sigo teniendo contacto con la familia y siempre será así, y está es la parte más enriquecedora de esta profesión.

Un día tomé la decisión de que era el momento de poner toda la carne en el asador y decidí montar un Despacho de Criminología, en lugar de perder el tiempo en protestar y quejarme porque no estábamos reconocidos y no había trabajo para nosotros. Había que demostrar a la sociedad lo que somos y lo que hacemos, pero demostrarlo con hechos y dejarnos de tanta teoría.

Me puse en contacto con mi compañero de carrera Julio Prada, le conté la idea que tenía, le gustó y acepto formar parte de este proyecto. Luego, por casualidades de la vida, conocí a Carlota Barrios, le conté el proyecto y le dije que me gustaría que formará parte de él y también aceptó; y por supuesto, también me puse en contacto con mi gran amigo y compañero de aventuras José Manuel Moreno, que también participó en la localización de la menor fugada, y recién llegado de México también acepto.

Estoy muy orgullosa del equipo que formamos, como calidad humana y como profesionales. Creo que es de las pocas cosas en las que no me he equivocado, contar con ellos para llevar a cabo este proyecto que a día de hoy podemos decir que es el primer Despacho de Criminología dedicado exclusivamente a esta disciplina, que a menos de un año de haberlo iniciado ya vamos a estar presentes en un juicio por asesinato, y que nos quedan muchos proyectos por hacer, incluyendo otro caso en Almería cuyo juicio se celebrará en el mes de abril.

Como conclusión, animo a todos los criminologos de España a que no tengan miedo a dar un paso más, que sigan luchando y demostrando mediante hechos lo que somos capaces de hacer y todo lo que podemos aportar a esta sociedad, que es mucho, y sobretodo, necesario.
Los sueños, si de verdad se lucha por ellos, se pueden hacer realidad.

3. Desde vuestro punto de vista, ¿qué diríais que es lo más gratificante de este trabajo?

No es muy fácil responder a esta pregunta, porque desde una perspectiva global, lo más gratificante es saber que formas parte de una especie de rebelión, basándonos en Merton y sus teorías sobre la desviación: no queremos conformarnos con lo que hay. En este despacho se está buscando la forma de cambiarlo todo, los medio necesarios para modificar la visión sobre los criminólogos y que realmente se den cuenta de cómo se pueden o deben hacer las cosas. Intentando evitar quedar en un segundo plano, respecto a los abogados, como en otros lugares, ya que somos tan esenciales como ellos (cada uno en sus competencias adecuadas), debemos estar juntos en esto y formar una unidad. Debemos buscar una coordinación con otros profesionales que persigan los mismos objetivos para que realmente podamos demostrar lo que valemos y acabar con las repetidas atribuciones de los programas televisivos.

Estoy seguro de que siendo parte de algunos proyectos, como los de prevención situacional, de menores o cualquier procedimiento penal amplio, se podrán evitar vicios del conocimiento y facilitar una ejecución óptima de la profesión.
Pero a un nivel particular o sencillo, también es muy gratificante trabajar con unos compañeros tan espléndidos (no lo digo porque me estés entrevistando tú…). El descubrir un pequeño detalle importante, acabar cosas tan complejas como las que llevamos ahora, o incluso una pequeña charla sobre el calendario de trabajo acompañado con unas sonrisas y con una pasión que se adentra en una especie de burbuja, hace que duermas mejor y que acabes el día soñando despierto.

4. ¿Qué recomendaciones daríais a otros criminólogos emprendedores o que estén pensando en emprender?

Lo primero es hacer una pequeña auto reflexión sobre qué fue lo que le hizo entrar por la puerta de la criminología, qué hace que se levante cada día. Hablo de saber por qué debe luchar, y cuando encuentre que ama la criminología y por ejemplo, le encante la parte de la ayuda a la víctima o la criminalística, debe realizar una fase de búsqueda comparada. Lo mejor para emprender es saber cómo se está moviendo aquello a lo que uno se quiere dedicar o quiere aspirar.

Teniendo una idea del nivel que haya, y sabiendo la reciprocidad con los objetivos propios, es hora de buscar aliados para que todo sea más ameno y puedan apoyarse mutuamente. Tras la labor de dar respuesta a unas necesidades sociales desde el punto de vista del emprendedor, lo cual es, a mi parecer, lo más difícil, hay que moverse, encontrar más apoyos, y ver cómo reaccionan los demás. Es un pequeño ensayo-error hasta dar con lo correcto. Se habla sobre ello muy facilmente en estas frases aunque no lo sea… hemos entrado a un mundo que ya sabíamos cómo se podía mover o construir… así que toda mi fuerza para aquellos criminólogos con ganas de REBELIÓN.

5. ¿Cómo veis el desarrollo de la Criminología en Madrid? (sobre todo a nivel laboral)

Hablaremos de desarrollo al final de esta pregunta.

En el momento actual, la criminología sigue siendo un complemento para una mayor especialización. En varias ocasiones he visto becas que buscan perfiles de criminólogos para formar parte de un equipo de jefes de seguridad patrimonial (siempre buscando un extra para ir pasando procesos…), pero creo que no hay nada que englobe la mentalidad de un criminólogo.

Se deben sacar plazas para formar parte del equipo técnico en centros de menores y en prisiones; la ayuda que podríamos aportarles evitaría que las propuestas de un educador social no se ajustasen a la realidad o personalidad del menor como ejemplo, o ayudaría a determinar qué pasos se pueden dar para buscar de forma adecuada, el fin de la rehabilitación/reeducación social. Más allá de esto y exceptuando peritos y detectives privados (ciencias totalmente distintas a mi parecer de lo que es un criminólogo, pero ajustado a algunas de nuestras habilidades) no se encuentra mayor campo.

El futuro desarrollo de la criminología creo que se va a mostrar gracias a profesionales o despachos como en el que estamos inmersos, porque eso da a conocer quiénes somos y cómo podemos trabajar para la sociedad: ser una parte implicada en la ayuda de la víctimas, en la evaluación de factores que puedan influir en la delincuencia o en el delincuente a nivel interno, sea a través del diseño urbano, de charlas, sesiones de mediación o cualquier medio que nos propongamos.

Tengo un as en la manga y espero que todo siga como espero, para poder dar un cambio a otro nivel, pero es demasiado complejo y a largo plazo como para ir alardeando todavía. Soy de dichos como “hasta que el oso no esté cazado, no vendas la piel” (creo que el dicho no es así, pero me habéis entendido).
También decir que si se le diera algo más de importancia a nuestra labor en programas de televisión, periódicos y otros medios que dejasen claras las competencias a las que podemos aspirar, comprendiendo la ayuda totalmente necesaria en el ámbito policial, de tratamiento, análisis de peligrosidad criminal, predicción de futuras conductas en menores, y otros campos como la prevención y la seguridad, o incluso el diseño ambiental, sería parte del impulso que nos falta, pero por ahora no hay otra forma de conseguir esto que trabajando y demostrando qué es lo que podemos hacer nosotros… CRIMINÓLOGOS…

Y otra cosa, dejemos de ir pisándonos entre nosotros, de cotilleos o de comportamientos de niños pequeños para sentarnos en un silla mejor o para lucir mejor en las redes sociales. Debemos mostrar la mejor cara, ya no de un criminólogo, sino de una persona con las ideas claras, con madurez mental, que colabore, coopere y esté al pie del cañón para luchar por sus objetivos no para matar enemigos ficticios. A este respecto creo que es necesario hacer constantemente unos perfiles laborales relacionados con la personalidad de cada uno, porque por más que hayas decidido una cosa no tienes por qué valer para ello… asumamos nuestras limitaciones.

6. Hay bastantes personas que se han puesto en contacto con DACRIM para hacer prácticas de Criminología, ¿tenéis pensada alguna iniciativa para dar respuesta a estas solicitudes?

 Si,  es cierto que a título individual se han puesto en contacto muchos compañeros criminólogos para realizar prácticas, incluso para observar la dinámica de funcionamiento de un Despacho de Criminología, como algo novedoso, “creo que nuestra filosofía es llevar a la Criminología a la pura praxis al servicio de la ciudadanía”.

Una  posible respuesta a esta demanda sería como iniciativa para profesionales ya titulados, la elaboración de un curso práctico sobre los requisitos, funciones del ejercicio libre como Criminólogo, documental, tipología del informe, facturación, clientes etc.

Opino que en breve lo pondremos en marcha sin ninguna duda, para trasmitir nuestra experiencia a otros colegas. Otra cuestión sería el firmar algún tipo de Convenio con las distintas Universidades donde se imparta el Grado de Criminología, con el fin de realizar la parte complementaria del prácticum en el tramo final de la carrera.

Desde luego nos gustaría contratar a muchos compañeros, pero los comienzos son difíciles y el equipo profesional no puede crecer más del que en la actualidad se dispone.

7. DACRIM apuesta por el ejercicio libre del criminólogo, ¿cómo veis el futuro de la Criminología en ese aspecto?

Yo creo que es una salida profesional mas, no exenta de dificultades, porque a veces no se tiene claro la utilidad del profesional de la Criminología. Darle sentido a la ciencia criminológica y ponerla al servicio de la sociedad, es algo que no se hacía hasta ahora.

Los criminólogos se han dedicado tradicionalmente a teorizar sobre el crimen, a la formación, a opinar en foros y en medios de comunicación, pero habían abandonado una faceta muy importante que es la intervención clínica, la utilidad por y para la sociedad de nuestro campo científico.

Con el ejercicio libre y la atención directa al ciudadano a título individual, a otros profesionales (abogados, psicólogos, sociólogos, etc.), o a colectivos, la Criminología va a ganar la posición, la necesidad, y la utilidad que tenía que haber tenido en nuestra sociedad desde hace ya mucho tiempo, como en otros países de nuestro entorno.

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