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Buenos días. Hoy vamos al grano rápidamente, sin paños calientes:

¿Cuántas veces nos encontramos ejemplos en los que se ningunea a los criminólogos? No me digáis que esa palabra está muy fea, porque dice la R.A.E que ningunear es “no hacer caso de alguien, no tomarlo en consideración o menospreciarlo“, lo cual se puede ver perfectamente en el tema que os expongo hoy.

Esta es una de esas entradas que tenía pendientes desde hace tiempo, y que considero importante divulgar, pero antes que nada quisiera agradecerle la información a Javier Raluy (compañero criminólogo y creador de la revista Sport Seguridad AC), sin el cual mucho me temo que no me habría enterado de esto (e imagino que es el caso de muchos de los que váis a leer esta entrada).

El escabroso asunto viene esta vez desde Canarias, pero ¿cuánto tardará en extenderse a otras comunidades autónomas?

Para empezar os pongo al corriente con la ley en la mano: la Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias tiene preparado un Borrador Decreto, que puede dejar de serlo en breve (en cuanto se apruebe mediante votación, cosa que no sé cuándo ocurrirá).

El documento en cuestión, habla sobre las medidas de autoprotección exigibles a determinadas actividades, centros o establecimientos, que pueden dar origen a una situación de emergencia; todo esto incluye tanto la prevención de riesgos como la planificación de planes coordinados de actuación, así como la formación del personal de seguridad y la sensibilización de los ciudadanos, colectivos e incluso empresas, que puedan verse afectados por determinadas situaciones de riesgo.

En definitiva, se está hablando de prevención, algo que nos concierne -¡y mucho!- a los criminólogos, por lo que lo lógico sería pensar que tenemos algo que decir en todo este asunto, ¿no? Pues según el Gobierno de Canarias, no tenemos nada que aportar, motivo por el cual ha obviado a los licenciados y graduados en Criminología del listado de profesionales competentes para desarrollar los planes de autoprotección ante emergencias.

En el artículo 4.2 del borrador se puede leer que “el plan de autoprotección deberá ser elaborado por un técnico competente capacitado para determinar sobre aquellos aspectos relacionados con la autoprotección frente a riesgos a los que está sujeta la actividad“, y en el artículo 7 del borrador se establecen los requisitos mínimos para considerar a alguien como técnico competente; voy a citar el artículo 7.2, que es donde está la chicha:

Hay que ser “titulado universitario cuya formación habilite a tal efecto, tales como Grado en seguridad, emergencias y control de riesgos, Master en gestión del riesgo y protección civil, emergencias, u otros grados o masters que les sean asimilables, así como otras titulaciones universitarias de seguridad, emergencias, o control de riesgos reconocidas conforme a la normativa vigente que les cualifiquen del mismo modo”.

Como véis, se da prioridad a los que posean el famoso Grado en Seguridad, y digo famoso porque los criminólogos catalanes ya lucharon en su día contra la implantacion de este grado en sus universidades.

En definitiva, este borrador es una prueba de que el Grado en Seguridad comienza a tener salidas, mientras que los criminólogos seguimos viendo cómo se nos ningunea y se nos ignora en materias que nos incumben, aunque quizá lo que quieren hacer es lo que reza el artículo 7.3, que dice que también podrá paticipar en el diseño de esos planes de autoprotección, el “titulado universitario que realice con aprovechamiento un curso específico, que al efecto se es tablecerá por la Academia Canaria de Seguridad…“.

¿Otro negocio para que los criminólogos sigamos dependiendo de una formación que parece que no termina? ¿De verdad creen que pueden convencernos de que nuestra carrera no es suficiente?

Queda por ver hasta dónde llegan con este proyecto y si este borrador se vota y se aprueba, cosa que puede sentar un precedente para que otras comunidades se sumen el ninguneo, al igual que ocurrió con la implantación del Grado en Seguridad.

Como última reflexión, exponer que en el título que poseo dice “Licenciatura en Criminología”, pero cada vez hay más estudios oficiales que han pasado a llamarse “Grado en Criminología y Seguridad”, y no, no es un doble grado, es que hasta en ese sutil cambio de nombre de la carrera en diversas universidades, se entrevé que cada vez hay más seguridad y cada vez menos Criminología, ¡aún cuando los temarios siguen siendo los mismos!.

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