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Termino la semana con una nueva entrada de la serie ‘Personajes’, dedicada a Francisco Giner de los Ríos, que aunque no era criminólogo, hizo mucho por nuestra ciencia en España… Una lástima que su labor no haya perdurado en el tiempo.

giner_de_los_riosFrancisco Giner de los Ríos nació en 1839 en Málaga, aunque estuvo dando tumbos por media España (Cádiz, Alicante, Barcelona, Granada, Sevilla…) mientras estudiaba. No fue hasta 1863 que decidió asentarse finalmente en Madrid, donde desarrollaría la mayor parte de su labor educativa y científica.

Se formó como filósofo y pedagogo, aunque también era ensayista, y poco después de entrar a la Universidad Central de Madrid, en 1865 se doctoró en Derecho.

Parece que ese ‘remix’ de filósofía, pedagogía y leyes hicieron surgir en Francisco el interés por la Criminología, que precisamente empezó a formar parte de los estudios de la Universidad Central de Madrid en 1903.

Se puede decir que Giner de los Ríos era un ‘culo inquieto’, porque no paraba: tras conseguir la cátedra de Filosofía y Derecho en la citada universidad, empezó a acudir a las tertulias del Ateneo y a escribir algunos de sus libros más famosos.

No obstante, no fue un camino fácil, ya que Francisco y sus compañeros vivían una época muy convulsa para la educación en la que contínuamente aparecían decretos contra la libertad de cátedra, y sufrieron desde suspensiones hasta detenciones. Fue precisamente por ese motivo por el que surgió la Institución Libre de Enseñanza, con la que Giner de los Ríos tenía la esperanza de instaurar de una vez por todas una educación libre y una universidad de calidad.

En la Institución Libre de Enseñanza surgieron muchos proyectos educativos y científicos, como un Museo Pedagógico Nacional, o la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (que ha llegado hasta nuestros días como el CSIC), aunque en el campo criminológico se vive una pequeña revolución en 1899, con el anuncio de la creación de la Escuela de Criminología (que también incluía un laboratorio). Se crea por Real Decreto en 1903 y comienza a funcionar en 1906.

Francisco sentía mucho interés por esta disciplina, y siempre intentó acercarse a su visión multidisciplinar para explicar el crimen; él creía que cada caso requería una explicación integral, porque el criminal estaba influenciado por un conjunto de factores biológicos, psicológicos, sociales y morales. Ésta es una visión bastante adelantada para la época, y es por ello que muchos consideran a Giner de los Ríos como un antecesor de la Criminología Clínica en España.

En 1936, el régimen franquista condenó todas las instituciones humanistas y científicas que habían surgido a raiz de la Institución Libre de Enseñanza, con lo que todo desapareció, incluída la Universidad Central, dando al traste con el esperanzador camino que tenía por delante la Criminología española.

La mayoría de los criminólogos se exiliaron, y se puede aprender más sobre este tema en el libro ‘Criminólogos españoles de exilio’, de Marco del Pont Luis (aunque está descatalogado, por lo que hay que buscarlo en librerías de viejo).

Gran parte de la trayectoria y la historia de nuestra disciplina se vieron interrumpidas en nuestro país, y es por eso que hoy apenas tenemos recorrido como ciencia social: la Criminología tuvo que reformarse casi por completo tras la dictadura.

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Me parece muy interesante todo lo referente a la Criminología de aquella época, porque realmente son los inicios de lo que tenemos hoy. Hay muchos más estudiosos y personajes amantes de esta disciplina que hicieron grandes aportaciones para desarrollarla e implantarla, y si os interesa el tema, os recomiendo leer el artículo ‘Centenario de la Escuela de Criminología’, escrito por Serrano Gómez y Serrano Maíllo.

Os lo adjunto aquí –> centenario de criminología

Buen fin de semana 🙂

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