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¡Bueno, ya estamos en 2015! y como técnicamente hablando no escribo nada en el blog desde el año pasado, empiezo el año con una entrada que tenía pendiente para la serie de ‘Personajes’.

A lo largo de 2014 me he encontrado con situaciones de confusión que se debieron básicamente a que algunas personas pensaban que este blog era de una empresa, de una asociación, de un club, o en cualquier caso, que éramos ciento y la madre, así que para aclarar las cosas de una vez por todas y explicar porqué este blog se llama ‘Sociedad de Conocedores del Crimen’, nada mejor que contar con la ayuda de Thomas De Quincey.

800px-Thomas_de_Quincey_by_Sir_John_Watson-Gordon¿Quién es este señor y qué tiene que ver con el título del blog? Pues Thomas De Quincey era un señor que nació en Manchester, allá por 1785 (aunque nació siendo un bebé, no un señor).

Sus maestros de escuela le recordarían años después como un muy buen estudiante de letras, pero Thomas tenía otras cosas en la cabeza, motivo por el que abandonó sus estudios recién cumplidos los 17 años para marcharse de casa y dedicarse a vagabundear por las calles de Londres, ¡un planazo!

Cuando se cansó de vivir prácticamente en la pobreza, decidió sentar la cabeza y volver a casa, donde no se puede decir que su familia le esperara con los brazos abiertos, pero se reconciliaron y Thomas decidió volver a estudiar otra vez.

Le admitieron ni más ni menos que en la Universidad de Oxford en 1804, pero lo que parecía un camino recto (al menos más recto que el del vagabundeo londinense) fue la gota que colmó el vaso para Thomas: aparte de que empezó a consumir opio en el campus de la prestigiosa universidad, dejó la carrera a punto de terminarla, 4 años después de embarcarse en este último intento por obtener unos estudios decentes.

Lo que le pasaba a Thomas De Quincey es que le interesaban otras cosas que no se enseñan en la universidad, como escribir y analizar fenómenos sociales de la época.

Por eso se embarcó en una nueva aventura para conocer a dos de sus ídolos, los escritores William Wordsworth y Samuel Taylor Coleridge. ¡Y Thomas era tan bueno que lo aceptaron como discípulo! Eso sí, su afición por el opio se convirtió en adicción, y escribió una de sus obras más conocidas, ‘Confesiones de un inglés comedor de opio’.

Quitando sus problemillas con la droga y la vida desordenada que llevaba, lo cierto es que consiguió un buen trabajo en la Blackwood’s Magazine. En la sociedad victoriana en la que De Quincey vivía, el tema de la muerte, los asesinatos y demás, estaba muy en voga, por lo que decidió escribir un artículo jocoso llamada ‘On Murder Considered as one of the Fine Arts’, en el que recrea una especie de club de caballeros llamado ‘Sociedad de Conocedores del Asesinato’, en el que sus miembros se reúnen para comentar los crímenes más recientes, y calificarlos según lo ‘estéticos’ que eran.

Por ejemplo, era mucho más ‘bonito’ un asesinato a corta distancia, como un apuñalamiento o una estrangulación, que uno donde simplemente se dispara a la víctima por la espalda, ¡dónde va a parar!

Este artículo tuvo mucho éxito y llegó a tener dos secuelas: ‘A Second Paper on Murder Considered as one of the Fine Arts’ y ‘Postscript’.

Thomas De Quincey murió en Edinburgo, el 8 de diciembre de 1859, pero dejó un gran legado literario que nos acerca a la sociedad victoriana y a los crímenes de la época; en la Blackwood’s Magazine escribió cientos de artículos sobre temas muy diversos, desde historia, hasta filosofía, pasando por sucesos o crítica social, y muchos de ellos se pueden encontrar por Internet.

En cualquier caso, recomiendo leer sus artículos dedicados al crimen, y a ser posible en inglés, porque la riqueza del lenguaje y algunas expresiones, no pueden entenderse igual cuando se sacan de la versión original 😉

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