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Empezamos otra nueva semana, y hoy quiero compartir con vosotros una entrevista que he realizado para que conocer mejor el funcionamiento de una asociación de ayuda a las víctimas, concretamente la ‘Asociación Nacional de Víctimas de Delitos Violentos‘.

Conocí esta asociación durante mis estudios de Criminología, gracias a una asignatura de Victimología que despertó mi interés por el tratamiento que se da a las víctimas en nuestro sistema judicial. Es por eso que quise contar con la participación de esta asociación en mi trabajo de fin de carrera, así que antes de nada, quiero agradecerles su tiempo y paciencia para responder a todas las cuestiones que les he planteado antes y ahora.

¡Espero que os resulte interesante! 🙂

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Hay dos partes en esta entrevista: la primera recoge aspectos del trabajo práctico que realizan en la Asociación Nacional de Víctimas de Delitos Violentos, y la segunda trata más la asociación en sí. Mis preguntas están en cursiva y he resaltado con negrita algunas partes que he considerado importantes:

Primera parte: Sobre el trabajo que realizan.

1. ¿Qué trabajo realiza la asociación desde el momento en que una víctima se pone en contacto con ella? (caso tipo)
 
Se pueden dar varias opciones, normalmente las víctima directas o familiares víctimas se ponen en contacto con nosotros a través del teléfono para hacernos una consulta más o menos concreta de su caso o porque acaba de sufrir el delito grave (días o pocas semanas antes) y necesita asesoramiento jurídico y apoyo psicológico, en ese caso, si viven en Madrid o alrededores o no tienen inconveniente en desplazarse, les damos cita con uno de los abogados y un psicólogo de la asociación. Las reuniones suelen durar unas dos horas y en ellas se realiza una escucha activa del relato de la víctima/as, se recopilan documentos para el expediente y se le dan unas orientaciones básicas de actuación, además se le ofrece la asistencia psicológica. Después de la reunión se hace un estudio del caso donde se valoran las necesidades y prioridades para la víctima y/o su familia. También se contempla la posibilidad de solicitar alguna de las ayudas de la Ley 35/95 de Ayuda y Asistencia a Víctimas de Delitos Violentos y Contra la Libertad Sexual. Y si residen en cualquier otro punto de España, intentamos dar un asesoramiento jurídico básico en relación a su caso por teléfono y les remitimos a las oficinas de atención a la víctima, dependientes del Ministerio de Justicia o de la Comunidad Autónoma en la que residan.

Otro caso frecuente es que la víctima se ponga en contacto con nosotros pasado un tiempo de la agresión, de 1 a 5 años, y suele ser cuando se va a iniciar o ha finalizado el proceso penal ya que les surgen dudas de tipo legal y además se produce una reactivación del estrés originado por la agresión sufrida. En este caso, si es posible, también se realiza una reunión y un estudio posterior y se valora la idoneidad de acogerse a nuestro programa de preparación previa y/o acompañamiento a juicio.

Después de este primer contacto nos remiten documentación para el estudio de su caso y les asesoramos y les ayudamos en diferentes escritos y trámites ante organismos públicos y entidades. En el caso en que solicitan el poyo psicológico es el psicólogo de la entidad el que valora el número de sesiones y la periodicidad.

Por la dilación de los procesos judiciales hay víctimas a las que se les presta una atención durante años.

2. ¿Cuáles son los problemas más típicos que atienden? (víctima tipo, mujeres/hombres, edades aproximadas, etc.)

Los delitos más habituales en nuestra asociación son los homicidios y las lesiones graves.

Dentro de los homicidios, que suelen venir derivados de los grupos de investigación de homicidios de la policía, atendemos homicidios provocados por el delito común y de violencia de género.

Aunque no tenemos estadísticas oficiales ya que en muchas de las consultas telefónicas o vía mail no se facilita la edad de la víctima, desde el 1 de enero de 2013 hemos atendido a un 54% de mujeres frente a un 46% de hombres de edades comprendidas entre los 20 y los 62, la mayoría de ellos entre los 30 y los 49.

3. ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan las víctimas en nuestro ordenamiento jurídico y social?

No todas las víctimas en España se enfrentan a los mismos problemas, el primero es la discriminación entre víctimas.

Las víctimas de terrorismo reciben unas indemnizaciones que no reciben el resto de las víctimas. La Ley 35/95 es una ley de solidaridad que sólo presta una ayuda económica en muy determinados casos (en el caso del fallecimiento de un menor, sólo cubre los gastos del entierro, por ejemplo).

Otro de los problemas es la falta de información durante todo el proceso.
Una vez ocurrida la agresión, la víctima del delito común recibe una hoja informativa por parte de la policía que recoge mínimamente y en lenguaje jurídico algunos de sus derechos pero no se le facilita ningún teléfono ni dirección a los que dirigirse para recibir una información más amplia y adaptada a su caso sobre todo teniendo en cuenta el estado emocional en que se encuentra en ese momento. Esto no ocurre en violencia de género donde sí se facilitan teléfonos y direcciones a los que acudir.

A la víctima no se le nombra un abogado de oficio como así ocurre con el agresor. Éstas, en muchos casos, necesitan estar personadas para ser tenidas en cuenta dentro del proceso penal e informadas.
Una vez que hay una sentencia, a la víctima no se le informa de la ejecución (dónde se cumple la pena, cuándo, permisos, etc.)
Además de los procesos penales, muchas veces los homicidios generan procesos civiles en los que las víctimas no están exentas de pagar las costas.
La percepción que tienen las víctimas de cómo son tratadas y atendidas en los diferentes estamentos de la administración no se corresponde con las expectativas que tenían antes de tener que enfrentarse al Sistema Judicial (por ejemplo unas medidas mínimas de sentido común implican no sólo la utilización de biombos dentro de la sala si no de otros mecanismos para que la víctima no tenga que enfrentarse con el agresor en los pasillos)

4. ¿Trabajan con la mediación penal o la justicia restaurativa?

No formamos parte de la administración judicial y el tipo de casos que nosotros atendemos no consideramos que sean idóneos para la mediación.

Segunda parte: Sobre la asociación.

5. ¿Cómo ven la situación actual de las asociaciones de atención a las víctimas a nivel nacional?

Las asociaciones de víctimas del delito común en España son pocas y dispersas. Se crean asociaciones o fundaciones en torno a la familia de víctimas de casos concretos, en momentos puntuales, sin un soporte económico regular por parte de las administraciones ni de profesionales implicados en la atención a este tipo de víctimas, por lo que tienen una duración determinada. En la mayoría de los casos, en estas entidades la familia y los amigos son el sostén de las mismas y la implicación de estos en este tipo de proyectos conlleva un coste emocional que en ocasiones no es compatible con la recuperación de los mismos.

6. ¿Hay alguna referencia internacional importante?

Victim Support UK es una asociación que trabaja en Inglaterra y Escocia desde 1974, recibe ayudas por parte del Estado además de aportaciones privadas y ofrecen ayuda gratuita a todas aquellas personas que han sufrido algún tipo de delito, con independencia de cuándo se haya producido el delito o si se ha denunciado o no.

A raíz de esta asociación, nació en 1990 una red de asociaciones para promulgar el desarrollo de servicios y derechos para las víctimas en Europa, esta red es Victim Support Europe y nosotros formamos parte de ella.

7. ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan como asociación? (darse a conocer, ser valorados por la sociedad, integrarse en el actual sistema de justicia, etc.)

Aunque realizamos muchas actividades, nuestra capacidad y estructura necesitaría, como ocurre en la mayoría de las asociaciones europeas, de un soporte económico por parte de los poderes públicos, ya que aunque una parte de las personas que colaborasen en la asociación fuesen voluntarios, se necesitaría un mínimo de infraestructura (oficina de atención, personal de administración, etc.) para poder extender y mantener una atención adecuada a las víctimas.

Aunque los medios de comunicación recogen los casos más morbosos, pocas veces se tiene en cuenta los daños ocasionados a las víctimas y sus necesidades. La percepción que tiene la sociedad es que las víctimas que han sufrido un delito violento están atendidas por psicólogos, amparadas por las instituciones, apoyadas económicamente y además reciben una indemnización por parte del condenado y, en la mayoría de los casos, esto no es así.

8. ¿Cómo ven el futuro de la asociación? ¿Hay algún proyecto de futuro para crecer como tal?

Seguimos realizando actividades en la medida de nuestras posibilidades y seguimos presentando programas de actuación a las convocatorias de subvenciones del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad.

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Por mi parte, opino que este tipo de asociaciones deberían tener más apoyo por parte del Estado, que deberían estar presentes en todas las comunidades autónomas y a ser posible, unificarse y organizarse en base a los objetivos que defienden.

Si bien a nuestro sistema actual de justicia todavía le falta mucho por mejorar, creo que la asistencia a las víctimas y la manera en que se las trata, es fundamental; el reducir la llamada ‘victimización secundaria’ (la que la víctima experimenta al enfrentarse al sistema judicial) está en manos de la justicia y de los organismos y profesionales que la integran.

Por otro lado, también considero importante tener una ley igualitaria, que no condene a determinados colectivos a sentirse ‘víctimas de segunda’, por lo que una revisión de la Ley 35/95 también me parece indispensable.

Me alegra saber que poco a poco se le va dando más importancia a la víctima y, no sólo se estudian, sino que también se implantan, mejores formas de tratamiento y asesoramiento. Espero poder seguir viendo como la Victimología se abre camino en nuestra sociedad, y por supuesto, que llegue el día en que se le de el uso que se merece, ¡que eso también están en la mano de los Criminólogos!

Mucho ánimo a todos, y hasta la próxima entrada.

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