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Hace algunos años, cuando todavía no había terminado mis estudios de Criminología, intenté poco menos que, montar un laboratorio de Documentoscopia en casa; no como algo profesional (pues aún ni siquiera era Perito), sino por pura afición, ya que las horas que pasé realizando prácticas de Criminalística fueron muy enriquecedoras.

Me hice con todos los ‘chismes’ pequeños, como lupas, cuentahilos, diferentes tintas para hacer pruebas, etc., pero el problema llegó a la hora de hacerme con aparatos más grandes (y no lo digo sólo por el espacio, sino por el desembolso económico que suponían). Mi joya de la corona fué, y sigue siendo, un microscopio esteroscópico al que se le puede acoplar la cámara réflex para fotografiar con una calidad más que decente lo que se esté observando.

No obstante, tengo una espinita clavada con el VSC (y no, no creo que pueda meter eso en casa), así que he decidido dedicarle esta entrada, para resarcirme 🙂

Un VSC (de las siglas en inglés Video Spectral Comparator) o Video Espectro Comparador, es un aparato que sirve para estudiar las tintas de un documento sin alterarlo, razón por la cual en Documentoscopia se lo clasifica dentro de los sistemas no destructivos.

Su funcionamiento es bastante básico (aunque de su manejo por desgracia, no puedo opinar): se basa en una serie de luces capaces de incidir sobre un documento en una gran variedad de longitudes de onda; cuando una de esas longitudes de onda coincide con una de las tintas del documento, esta se hace invisible (eso indica que tanto la longitud de onda de la luz como la tinta en cuestión, son del mismo color).

Por lo que sé, hay dos modelos de VSC que se usan ahora mismo: El 6000 y el 4C, que se pueden ver a continuación en las imágenes:

ImagenImagen¿Y porqué el VSC es tan interesante? Pues básicamente porque es el método no destructivo más valorado y usado hoy en día para diferenciar dos tipos de tintas y porque es el más eficaz y económico que existe.

El VSC es un aparato parecido a un ordenador en el que puede introducirse un documento por una ranura especialmente diseñada para ello, con lo que no sufre ningún tipo de alteración mientras es analizado. En Documentoscopia, y en Criminalística en general, cuanto menos invasivo o destructivo sea un método de análisis, mejor que mejor, porque eso nos permite mantener la muestra en la condición menos adulterada posible, casi como la encontramos antes de analizarla.

Además de lo anterior, este tipo de equipos son más baratos que otros y tienen muchas posibilidades, puesto que no sólo cuentan con luz ultravioleta e infrarroja, sino que tienen un espectro de longitudes de onda muy amplio que los hacen más versátiles frente a otros aparatos de análisis de documentos.

El funcionamiento óptico de un VSC es bastante sencillo: Tiene una lámpara halógena de 100 watios que permite usar luminescencia infrarroja (incidente o transmitida), ultravioleta (de onda larga y corta), diascópica, coaxial y rasante. El último modelo de VSC (el 6000) cuenta con 435 combinaciones diferentes de longitudes de onda, ¡ahí es nada! Por si fuera poco, todas las fuentes de luz pueden regularse para conseguir la iluminación óptima.

El documento que se quiere analizar se coloca dentro del VSC y se van seleccionando las diferentes luces con las que se quiere observar. Cuando una longitud de onda determinada coincide con el color exacto de una de las tintas del documento, ésta se vuelve invisible en el monitor. Si tenemos que usar varias longitudes de onda diferentes para que todo el contenido del documento se vuelva invisible, significará que tenemos varias tintas en un mismo documento.

Aquí os dejo el único ejemplo que tengo de esto: En la siguiente imagen se ve un número 3, ¿verdad?

ImagenPero resulta que tras pasar por el VCS hay sorpresa, y es que ese 3 es en realidad, un 2 que alguien ha alterado:

ImagenComo véis, la parte de abajo del supuesto 3 ha coincidido con una de las longitudes de onda en el VSC y se ha vuelto invisible, dejando el 2 al descubierto 😉

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