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Hoy vengo con contenido jugoso para todos los Criminólogos, porque tanto si ya hace tiempo que terminasteis la carrera, como si todavía sois ávidos estudiantes, el libro ‘Emprender en Criminología’ os puede interesar mucho.

Lo vi anunciado por primera vez hará una semana, y cuando vi que ayer ya estaba a la venta, no dudé en comprar la versión digital, de la que ya he dado buena cuenta… ¡en menos de 24 horas, sí! 🙂

Hoy os traigo una pronta reseña sobre este libro, que no ha hecho sino animarme más en mi camino para convertir mi pasión, la Criminología, en mi forma de vida. ¡Espero que os sea útil!

Reseña sobre el libro ‘Emprender en Crminología’

Por Carlota Barrios Vallejo

26 de marzo de 2014

 

Título: Emprender en Criminología

Autor: José Manuel Servera

Publicación: Marzo de 2014

Edición: Criminología y Justicia

ISBN-13:978-1496161130

Disponible en Amazon.es y en Criminologos.eu

Nº de páginas de la versión digital en PDF: 186

 

RESÚMEN:

José Manuel Servera nos expone en este volumen su trayectoria como estudiante hasta llegar a convertirse en Criminólogo y describe entre hilarantes monólogos, cómo consiguió emprender en este campo, una aventura que no le ha resultado fácil, pero que sí le ha reportado grandes beneficios personales. En este libro, también ofrece consejos para todos aquellos Criminólogos que se dan de bruces contra la realidad, no saben qué será de ellos tras terminar sus carreras, o pierden la fe ellos mismos como profesionales. Ante el descorazonador panorama profesional que se presenta ante los nuevos Criminólogos, Servera arremete con una buena dosis de humor, sentido común y esperanza.

DESGLOSE:

El libro está dividido en 17 secciones que comprenden un prólogo escrito por Janire Rámila, una breve introducción del autor, 13 capítulos (el último de ellos escrito por Juan José Martínez Bolaños), un epílogo y una sección final con información sobre los autores.

Cabe destacar que el libro lleva añadido contenido multimedia que se puede descubrir a lo largo de sus páginas, como enlaces a artículos y datos extra, así como música recomendada para escuchar en cada capítulo, a la cual se puede acceder mediante códigos QR que nos enlazan con Youtube y Spotify.

Me ceñiré a los capítulos más interesantes del libro ‘profesionalmente hablando’, ya que no quiero reventarle a nadie la experiencia tan divertida de leer los capítulos más auto bibliográficos del autor, que son sobre todo los dos primeros (“Yo quería ser futbolista” y “Yo quería ser periodista”).

 

–          Capítulo “Los criminólogos no somos seres mágicos del país feliz de la casa de la gominola de la calle de la piruleta…”:

Este capítulo describe muy bien un sentimiento erróneo que muchos criminólogos hemos albergado, especialmente tras terminar nuestros estudios y a menudo alentado por las universidades: el hecho de pensar que la Criminología está por encima de otras ciencias (sociales o no), que los Criminólogos somos más especiales, capaces o útiles que otros profesionales o que vamos a ‘arreglar’ el mundo con una suerte de super poderes.

Este capítulo ayuda a poner los pies en la tierra a quien todavía no los tenga, y en cualquier caso, a darnos cuenta de que muchos hemos pasado por esa fase en la que la Universidad nos presenta un futuro mucho más prometedor que el que nos encontramos al salir de ella.

 

–          Capítulo “Un año en prisión”:

Otro de los capítulos con los que me he sentido muy identificada. ¿Quién no ha pasado por un ‘trabajo basura’ y se ha encontrado con compañeros de trabajo que han tirado la toalla en sus carreras profesionales? Aquí Servera nos anima a no conformarnos, a no ser un profesional frustrado más, por aquello de no poder dedicarse a lo que en teoría le corresponde.

También hace mención de un camino que como Criminólogos, creo que muchos nos hemos planteado recorrer: la oposición. Recomiendo especialmente este capítulo a todos los que estén pensando en opositar sólo por despecho, como me ocurrió a mi hará algo más de medio año (y de nada me alegro más que de habérmelo replanteado seriamente antes de comenzar).

A título personal, tengo que hacer una mención especial a la carta que Servera expone al final de este capítulo, porque me ha traído grandes recuerdos de mi época como estudiante de Criminología y también de la inmediatamente post-universitaria.

 

–          Capítulo “Sólo soy feliz produciendo”:

Un genial capítulo que hace apología de la iniciativa propia, de la pro actividad y del no confundir un trabajo con dedicarse a X, algo que personalmente considero muy importante en el recorrido que todo Criminólogo debe realizar para desarrollarse; Servera ofrece consejos para empezar a trazar por nuestra cuenta, ese recorrido.

 

–          Capítulo “Busco trabajo de lo que sea en general”:

Este capítulo está plagado de consejos e ideas útiles sobre cómo compatibilizar nuestro trabajo-sustento, con nuestros proyectos personales como Criminólogos emprendedores. El objetivo de dedicarse a la Criminología no debe verse truncado por un trabajo absorbente que no tenga nada que ver, no nos haga felices y ni siquiera nos permita desarrollarnos profesionalmente en nuestro tiempo libre.

 

–          Capítulo “Sacando el periodista que llevo dentro: El nacimiento de Criminología y Justicia”:

Servera nos presenta cómo fueron sus inicios como Criminólogo emprendedor. Personalmente me siento totalmente identificada, porque tarde o temprano hay que enfrentarse a una de esas situaciones (casi ridículas) en las que uno acude lleno de esperanzas a algún sitio para contarle a la gente lo que es la Criminología y proponerle un proyecto… y le dan con la puerta en las narices.

Este capítulo es un gran ejemplo de ello, pero mejor todavía es la lección que encierra: ¡Que si no es de una manera es de otra! Que no debemos rendirnos ante un ‘no’ por respuesta y debemos seguir perseverando hasta darle salida a nuestras iniciativas, es la única manera de sacarlas adelante.

 

–          Capítulo “Quién te ayuda, quién te ignora”:

En este capítulo hay varios apuntes importantes acerca de a quién podemos acudir en busca de ayuda o colaboración profesional. Servera nos presenta de una manera concisa, cómo encontró apoyos para su proyecto ‘Criminología y Justicia’, animando a que, por difícil que parezca, busquemos a aquellas personas dispuestas a trabajar con nosotros (¡incluso cuando no hay dinero de por medio!).

 

–          Capítulo “El poder de la red”:

Un capítulo fundamental en los tiempos que corren. Servera nos expone de una forma simple por qué debemos ponernos al día en cuanto a nuevas tecnologías se refiere, especialmente en el uso de redes sociales y blogs. Usar la red para hacer contactos y publicar trabajos o investigaciones que hagamos ‘por amor al arte’ (o en este caso, a la Criminología) es una herramienta fundamental para el Criminólogo emprendedor, y así lo demuestra el autor a lo largo de este libro.

 

–          Capítulo “¿Me nombran Doctor Honoris Causa?”:

Para los que todavía albergábamos alguna duda llegados a este punto del libro, este capítulo resulta esclarecedor; el trabajo bien hecho y las ganas de salir adelante, tienen recompensa si somos pacientes.

 

–          Capítulo “Claves para emprender en Criminología”:

Para mí este ha sido uno de los ‘capítulos estrella’ del libro, puesto que aporta muy buenos consejos, redactados de una manera clara y directa, sobre cómo podemos emprender en Criminología. La idea de diferenciarse, de darse a conocer como experto en alguna material y de tener un blog, son algunas de las propuestas del autor.

Servera también nos amplía un poco la visión de las salidas profesionales del  Criminólogo, apuntando hacia las nuevas tecnologías (APP’s, videojuegos, etc.) como otras posibles vías en las que prosperar.

 

–          Capítulo “Apología del Criminólogo Tecnófilo”:

Hace un par de años reflexionaba precisamente sobre el tema de este capítulo, y no puedo hacer otra cosa que recomendar su lectura, especialmente a aquellos Criminólogos que no sean muy amigos de las nuevas tecnologías, porque ese campo puede ser precisamente un nuevo territorio a explorar como profesionales en los años venideros.

Servera recalca que como Criminólogos no nos queda otra que ponernos al día o anticiparnos respecto a las tecnologías que están por venir, ya sea para hacernos un hueco en el mercado laboral o para aprender a usarlas en nuestro beneficio (promocionando nuestros trabajos, abriendo nuevos campos de investigación, etc.)

 

–          Capítulo “Consejos si trabajar en casa”:

Este es actualmente mi ‘modus operandi’ como Criminóloga emprendedora, por lo que he encontrado este capítulo sumamente útil e interesante. Si estás pensando en llevar a cabo tus propios proyectos y necesitas consejos sobre cómo organizar tu tiempo y recursos, este capítulo te ayudará.

 

–          Capítulo “El alter ego mexicano”:

Este capítulo, escrito por el Criminólogo mexicano Juan José Martínez Bolaños, supone un soplo de aire fresco; en él nos reitera que ‘no estamos solos’, que muchos de Criminólogos al otro lado del charco, pasan por una situación muy similar a la de los Criminólogos españoles y que allí también luchan por hacerse valer ante la sociedad y el Gobierno, trabajan por hacerse notar y se organizan para crear nuevos proyectos que impulsen la Criminología.

Martínez Bolaños nos recuerda lo importante que es el ‘querer antes que poder’, el entusiasmo y las ganas de salir adelante, algo que, dada la situación actual, ningún Criminólogo debe despreciar.

 

En el epílogo del libro, Servera le toma el relevo a Martinez Bolaños para darnos un último empujón y recordarnos la importancia de emprender en Criminología: Los proyectos se sacan adelante con entusiasmo, pasión y paciencia; no es fácil, pero tampoco imposible y por eso debemos tener claras nuestras prioridades.

El autor culmina el libro con él mismo como mejor ejemplo de perseverancia y éxito; y digo éxito porque considero que con esta publicación nos anima a no tirar la toalla y nos alienta a perseguir nuestro sueño: a ser Criminólogos.

 

OPINIÓN PERSONAL:

Este libro ha sido para mí un mazazo de positividad y ánimo. Estoy asombrada de cuánto se parece mi trayectoria a la del autor, y me siento identificada con muchísimos pasajes del libro.

Terminé mis estudios de Criminología en 2009 y salí de la carrera con esa idea de que nosotros, los Criminólogos, teníamos que ser aceptados por la sociedad, teníamos que tener derecho a un trabajo, porque traíamos respuestas y soluciones bajo el brazo… nada más lejos de la realidad.

Esas ‘ideas disparatadas’ de algunos de mis profesores que nos instaban a ir de ayuntamiento en ayuntamiento para darnos a conocer o ese casi ultimátum de ‘opositar o emprender’, cobraron sentido para mí a principios de 2014, cuando comprendí (¡gracias a un trabajo basura!) que tenían razón; que si no trabajamos duramente por aquello que más queremos no nos haremos nunca un hueco en la sociedad, y menos aún en un mercado laboral cada día más competitivo.

Todas las fases por las que muchos Criminólogos pasamos a nivel profesional y personal se pueden encontrar en el libro: el estudiar ‘para nada’, el desengaño post-universitario, las cartas-denuncia, la negación de la realidad, el buscar trabajo de ‘lo que sea’… y tengo que decir, que este libro representa para mí una señal de que voy por buen camino.

Emprendí tímidamente, hará cosa de dos años, tras terminar mis estudios como Perito en Criminalística, pero tengo que reconocer que hasta hace poco más de un mes, no lo creía posible. Un día, de repente, decidí mandar el trabajo a hacer puñetas y dedicarme a ‘full time’ a esto, a la Criminología.

Empecé a publicar trabajos de los últimos años en mi abandonada página web, abrí este blog y empecé a hacer mis pequeñas investigaciones de campo. Ahora llega el momento de seguir adelante, de empezar a publicar y de sacar a la luz todos los proyectos que no he creído posibles durante estos últimos años.

Quiero darle las gracias a Jose Manuel Servera por publicar este libro, que creo que tanta falta nos hace a los Criminólogos españoles (y queda demostrado que de otras partes del mundo). Sin duda lo voy a releer y ya estoy planeando mil cosas para poner en práctica muchas ideas que me han venido a la mente tras su lectura.

En definitiva, creo que debemos hacer más y decir menos. Juan Manuel Servera y otros tantos Criminólogos emprendedores son un ejemplo a seguir. Gracias por servirme de inspiración.

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